AP, AFP Y ANSA
La muerte de Osama bin Laden produjo una mezcla de reacciones en todo el mundo, desde celebración y alivio para sus enemigos otros condenaron el ataque e incluso pidieron el fin de la presencia estadounidense en la guerra de Afganistán.
Aunque destacó las diferencias entre su régimen y Al Qaeda, el jefe del gobierno de Hamas en la Franja de Gaza, Ismail Haniyeh, condenó la muerte de Bin Laden como un crimen de la "política opresiva" de Estados Unidos.
"Condenamos el asesinato de todo `mujahed` (combatiente islámico) y de todo individuo, musulmán o árabe. Imploramos a Dios que le garantice su misericordia", dijo Haniyeh en una rueda de prensa donde condenó "los derramamientos de sangre de árabes y musulmanes" causados por EE.UU.
Irán consideró que la muerte de Bin Laden deja a "Estados Unidos y a sus aliados sin excusas para mantener a sus fuerzas en Medio Oriente bajo pretexto de luchar contra el terrorismo".
En Israel, el Primer Ministro Benjamin Netanyahu dijo que era "una resonante victoria para la justicia, la libertad y los valores compartidos de todos los países democráticos que luchan hombro a hombro contra el terror". Destacó que "se hizo justicia" y quizá esto "no sea el fin del terrorismo, pero por cierto un asesino tristemente célebre ha tenido el fin que se merecía".
En Ramala el primer ministro de la Autoridad Nacional Palestina, Salam Fayyad, expresó que "el hombre que ha sido muerto estuvo empeñado en una obra de destrucción durante toda su vida. Espero que su muerte marque el inicio del fin de esta época tenebrosa".
En Afganistán el presidente Hamid Karzai declaró que el líder de Al Qaeda recibió "el castigo que merecía" y que sus manos "estaban manchadas con la sangre de miles y miles de niños, jóvenes y ancianos afganos". Se mostró feliz por el "golpe al terrorismo" que significan los hechos e invitó a los talibanes a "deponer las armas" y "participar del diálogo de paz y reconciliación nacional".
No obstante, Karzai mencionó el hecho de que Bin Laden haya sido muerto en Pakistán para criticar indirectamente a la coalición internacional, que suele causar víctimas civiles en su país. "Los responsables del terrorismo en Afganistán debían ser buscados en las zonas tribales paquistaníes y no en las localidades afganas donde muchas mujeres, ancianos y niños son muertos inútilmente", reprochó.
Irak afirmó estar, por su parte, "encantado", mientras que Yemen esperó que sea "el comienzo del fin del terrorismo".
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, dijo que la muerte de Bin Laden es "un momento decisivo" en la lucha global contra el terrorismo.
Gran Bretaña, golpeada en 2005 por atentados sangrientos vinculados a Al Qaeda, estimó que el anuncio constituye un "gran alivio para los pueblos en el mundo", pero advirtió que esta muerte "por supuesto, no significa el final de la amenaza del terrorismo extremista a la que nos enfrentamos".
España, golpeada por unos ataques terroristas en 2004 que causaron 191 muertos y más de 2.000 heridos, manifestó su satisfacción. Francia saludó por su parte "la tenacidad de Estados Unidos", mientras que Alemania consideró los hechos como "una victoria de las fuerzas de paz" e Italia como "un gran resultado en la lucha contra el mal". Para la Unión Europea, la muerte del terrorista Bin Laden hace que el mundo sea "más seguro" -esto también lo dijo el presidente norteamericano Barack Obama-.
Rusia, en tanto, saludó este "éxito importante" para la lucha contra Al Qaeda. Y Turquía también felicitó a Estados Unidos por la caída de Bin Laden.
Los presidentes de México y Colombia felicitaron por su parte al gobierno de Washington, en tanto que el vicepresidente ejecutivo de Venezuela Elías Jaua advirtió que "la muerte no puede ser un instrumento político". En la misma línea se expresó el canciller ecuatoriano Ricardo Patiño.
El presidente peruano Alan García atribuyó la muerte de Bin Laden a un milagro del flamante beato Juan Pablo II, y Brasil expresó su preocupación por un posible aumento de la violencia tras el asesinato.