Trancados

Mientras buena parte de la atención y energía del país continua anclada en los acontecimientos de hace más de tres décadas, el futuro desarrollo del país enfrenta obstáculos que podrían haber sido solucionados hace tiempo. Basta con citar como ejemplo el caso del atasco de camiones cargados de producción nacional que esperaron por horas en Nueva Palmira, para transferirla a los buques encargados de exportarla a ultramar. Lo que debería ser una operación rutinaria, coordinada y eficiente, se convierte en una pérdida de tiempo y de recursos, y en una fuente de problemas, para los productores, los vecinos y los camioneros.

A nadie puede sorprender el aumento del tráfico de camiones por Nueva Palmira. El movimiento de cargas del puerto pasó de 1,5 millones de toneladas en el año 2006 a 2,1 millones en el 2010. De este total, 1,4 millones correspondieron a mercaderías importadas o exportadas por nuestro país. No se necesita ser muy perceptivo para comprender que esa tendencia de largo plazo de aumento de los embarques nacionales aparejará un incremento del volumen de camiones que pasan por la ciudad.

Esa convergencia de cargas y camiones presenta problemas que desbordan lo estrictamente portuario y ocasionan grandes molestias a los vecinos. Hace décadas que se espera por el enlace ferroviario con Nueva Palmira.

Miembros del gabinete opinaron, con deslumbrante sabiduría, que "pueden ocurrir nuevos atascamientos, hasta que no se encuentre una salida al problema". A lo que debería responderse que es trabajo del gobierno del cual forman parte, hacer las inversiones necesarias para asegurar el buen funcionamiento de todo el sistema de acceso al puerto de Nueva Palmira.

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