PAULA BARQUET
Directores y jefes de cirugía de hospitales del interior evalúan, en términos generales, que la emergencia sanitaria fue útil. Sin embargo, creen que los recursos recibidos temporalmente deberían ser permanentes para seguir funcionando sin retraso.
A cinco días de que culmine el plazo legal establecido para la aplicación de la emergencia sanitaria, la situación en los hospitales públicos es dispar. Con los recursos humanos y materiales recibidos, en algunos centros de salud se logró evacuar la totalidad de las listas de espera quirúrgicas, pero en otros se está a meses de lograrlo. En todo caso, ya hay quienes se adelantan al 30 de abril con cierto temor de "volver a la normalidad".
Para resolver la crisis desatada a fines del año pasado en la órbita pública por falta de anestesistas, el Poder Ejecutivo resolvió destinar una partida de $ 250 millones durante 120 días, y ahora en ciertos centros de salud los recursos parecen casi indispensables.
Este miércoles ASSE definirá si es necesario extender el plazo previsto en la ley. Sobre todo en el interior donde, de acuerdo a cifras aportadas por el Ministerio de Salud Pública a principios de abril, se había operado entonces a apenas 24% de quienes aguardaban una cirugía.
PAYSANDÚ. Según pudo constatar El País, el atraso más notorio se encuentra en el Hospital de Paysandú. El ministro Daniel Olesker lo había adelantado en el Parlamento el 6 de abril: las listas de espera quirúrgicas en ese departamento habían disminuido solo un 9%.
Ahora, si bien se logró operar al total de los pacientes cuyas cirugías no eran diferibles, todavía resta intervenir a cerca del 75% de los que están en lista de espera.
El principal motivo de esa demora fue que la emergencia sanitaria en Paysandú no comenzó a regir a mediados de enero, como se anunció, sino un mes y medio más tarde.
"Del ministerio vinieron a hablarnos en febrero, y como había que instrumentar una serie de aspectos, acondicionar el block quirúrgico, conseguir recursos humanos y materiales, se empezó a implementar recién el 1° de marzo", relató a El País Daniel Pignata, jefe de cirugía del Hospital de Paysandú. Pignata no supo explicar la tardanza del ministerio.
Con todo, el especialista destacó como aspecto positivo el haber "citado y revalorado" a personas que llevaban hasta un año aguardando por su cirugía.
Pignata opinó que las Unidades Clínicas Asociadas de Formación y Gestión Clínica (UCAF, un instrumento previsto en la ley) fueron "útiles" porque "se instrumentó todo un sistema de coordinación, con los mismos cirujanos y anestesistas pero con el refuerzo de algunos cirujanos jóvenes con cargos docentes".
Con el dinero, además del incentivo económico otorgado a los anestesistas, "se logró acondicionar las salas, se reforzó personal como nurses en las cirugías, instrumentos, vestimenta quirúrgica y otros elementos que se precisaban".
Se extienda o no la emergencia, en Paysandú ya se plantea la inquietud sobre qué sucederá después.
"Cuando termine la emergencia y volvamos a la normalidad, sería bueno instalar un mecanismo de coordinación extra, paralelo, para poder abatir la lista de espera", consideró Pignata, quien explicó que con los recursos permanentes del hospital eso no se logra.
COLONIA. En el Hospital de Colonia -otro de los señalados por Olesker a principios de abril por su escasa disminución en las listas de espera (14%)- la emergencia también tardó en implementarse.
Según dijo a El País la directora del centro de salud, Gabriela Boné, no se lograron consolidar las UCAF hasta fines de febrero, y por eso recién en marzo se comenzó a operar a buen ritmo.
Boné aseguró que la declaración de emergencia "sirvió muchísimo" en ese hospital y que hoy "se evacuó toda la lista de pacientes con retraso quirúrgico no diferibles, que eran 100". Sin embargo, hubo 35 pacientes (de esos 100) que no se pudo operar porque no se los localizó o porque no estaban en oportunidad de ser intervenidos.
En Colonia la emergencia permitió contratar personal temporal que Boné considera necesario. Por ejemplo, una nurse para el block quirúrgico, función que desempeña habitualmente una instrumentista.
"Obviamente, recursos humanos siempre se necesitan, y más en este hospital, donde se ha incrementado el número de usuarios. Si me preguntás si necesitaría que esos recursos humanos se quedaran, te diría que sí", reconoció la jerarca.
RIVERA. El tercer departamento con mayor retraso a principios de abril era Rivera, que solo había reducido la lista de espera un 18%. Según confirmó a El País el jefe de cirugía de ese hospital, Ricardo Araújo, la situación no mejoró sustancialmente: de 600 cirugías pendientes, se concretaron 320.
Para abatir la totalidad de la espera, Araújo estimó necesarios dos meses más de emergencia sanitaria. En ese hospital solo cuentan con un anestesista permanente. Con todo, en estos meses se logró retirar de la lista de espera a pacientes de cirugías menores que llevaban varios años esperando.
Florida tiene "la anestesia resuelta"
Cuando los hospitales departamentales aprovechan los recursos que les brinda la emergencia sanitaria, en el de Florida se congratulan de haber agregado una segunda sala de cirugía y tener los profesionales necesarios. "A diferencia de otros hospitales, tenemos la anestesia resuelta", afirmó a El País Richard Tessier, director del hospital. "La emergencia fue un condimento, un estímulo para mejorar la condición quirúrgica", dijo. En Florida, en comparación con 2010, en enero se operó un 20% más, en febrero 30%, y en marzo, con la sala inaugurada, 70% más. Tessier prevé que en mayo se terminará de operar a los 20 pacientes que aguardan cirugía.