El asesino que nadie enfrenta

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El encuadre.

El verano marcó un nuevo récord de muertes en accidentes de tránsito. Burocracia y pujas políticas son grandes cómplices del flagelo.

por Martín Aguirre

Mientras la dirigencia política se desangra en debates eternos sobre la Ley de Caducidad, el aborto, o la cantidad de plantas de marihuana que cada uno debería tener en su balcón, el problema más grande que enfrenta hoy la sociedad uruguaya sigue sin solución. Los números fríos no dejan lugar a dudas ni ambigüedades. En el país muere un promedio de 600 personas al año en accidentes de tránsito, que son la principal causa de muerte de las personas entre 15 y 29 años. Sólo en el mes de enero fallecieron 26 personas en calles y rutas nacionales, un 86% más que el mismo mes del año anterior. Además, según cifras oficiales en promedio resultan heridas más de 27 mil personas al año, cuyo tratamiento cuesta al país la friolera de casi 300 millones de dólares.

Si las cifras impactan, más aún lo hace la desidia de la clase política para enfrentar este verdadero flagelo. Según la Unasev (Unidad Nacional de Seguridad Vial), Uruguay se encuentra más de setenta años atrasado en materia de seguridad vial, lo cual genera una problemática que ya desborda incluso al Poder Judicial. Pero la propia Unasev es prueba viviente de la falta de iniciativa de los distintos gobiernos a la hora de enfrentar el tema.

El organismo fue creado con bombos y platillos en el año 2007, y sin embargo no se le asignó ningún presupuesto, algo que sigue pendiente hasta el día de hoy.

Uno de los problemas más graves que enfrenta el país es la falta de un reglamento de tránsito único a nivel nacional, ya que cada intendencia tiene autonomía para manejar el asunto dentro de su jurisdicción. Esto ha llevado también a que no exista ni un registro vehicular único, ni de conductores. Se ha llegado al extremo que, según ha advertido la Unasev, hasta el diseño de los carteles de "Pare" difiere de un departamento a otro.

Ante esta situación, resulta casi imposible imponer sanciones efectivas a quienes violan las normativas, ya que alcanza con cambiar de departamento, para evadir las mismas. La falta de visión ante un problema tan grave ha llevado a que, por ejemplo, tras las últimas elecciones municipales la Unasev planteara a los flamantes jefes comunales la creación de un sistema común para manejar las sanciones de tránsito. Sin embargo, la iniciativa no prosperó porque los jefes comunales no acordaron trabajar en conjunto .

El mismo tema ha hecho imposible la creación de una libreta "por puntos", sistema que ha sido aplicado en varios países con gran éxito, y para cuya implementación en Uruguay se contaba con apoyo específico de España. Una experiencia piloto que se buscó implementar en 2009 en Montevideo y Canelones fracasó por ese mismo problema.

Resulta curioso comprobar la cantidad de reuniones, discusiones, y planteos que han surgido en los últimos años para solucionar el problema de las patentes de rodados. Pero en ninguna de esas reuniones se ha podido coordinar una solución mínima para unificar un aspecto esencial como un registro único de infractores. Algo que evite que una persona a quien se le retira la licencia por conducir alcoholizado, por dar un ejemplo, consiga una nueva con solo cruzar la frontera departamental.

En este tema se centró la recomendación que hace unos meses realizó un experto internacional de la OMS en la materia que visitó el país. El costarricense Roy Rojas se asombró al ver que en un país del tamaño de Uruguay hubiera 19 circunscripciones diferentes. Rojas planteó como fundamental que se aumenten y unifiquen las exigencias a cada conductor para obtener su licencia, algo que hoy en día no existe.

Un capítulo especial merece el tema de las condiciones de seguridad de los vehículos. Quien circule por las rutas, especialmente por estas fechas, se sorprende ante la clase de vehículos, muchos dignos de museo, y que no estarían en condiciones de aprobar ningún examen técnico. Sin embargo esos exámenes no existen en todos los departamentos, y su realización no es fiscalizada ni a nivel departamental ni por la policía caminera.

El problema se ha agravado en forma exponencial en los últimos años, con la incorporación al parque automotor de miles de motocicletas, que debido a su bajo costo, se han vuelto una opción tentadora a la hora de elegir un medio de transporte. Ese factor, combinado con una población de conductores sin una mínima preparación, ha generado una auténtica masacre en las calles. Al punto que según cifras de la Policía Caminera, este verano 4 de cada 5 accidentados han sido motociclistas.

Lo que resulta alarmante es que pese a todos estos datos y números, el tema sigue ausente de la agenda política nacional. Un tema que no requiere inversiones millonarias, planes fastuosos ni ideas revolucionarias. Simplemente un mínimo de coordinación, y sentido común.

La cifra.

En el año 2009 fallecieron 535 uruguayos y resultaron heridos casi 27.000 connacionales como consecuencia de siniestros de tránsito.

La frase.

"Los estándares de manejo en Uruguay no son altos y el tráfico es desorganizado. Señales de `Pare`, semáforos y límites de velocidad son ignorados con frecuencia". (Informe del gobierno británico).

El dato.

Los accidentes de tránsito son la primera causa de muerte de las personas de 15 a 29 años .

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