JAVIER GARCÍA
El presidente dice que está presionado para vetar la ley interpretativa y que se encuentra entre el dilema de respetar a la ciudadanía o la decisión del parlamento. Es un error conceptual importante. No puede haber contraposición entre uno y otro porque son de distinta jerarquía. Nada es superior a la expresión directa del soberano. La soberanía radica en la Nación, es la esencia democrática y está escrito con letra clara en la Constitución. Si desacata la decisión soberana desacata la democracia. Podrá decirse que en estricta interpretación lo que está en juego es distinto a lo que votamos en dos oportunidades los uruguayos, pero todos sabemos, y el presidente también, que esta ley es una manganeta para saltear esos pronunciamientos.
El tema de fondo no son las violaciones a los derechos humanos, por esos atentados hay presos varios militares y policías en aplicación de la Ley de Caducidad. Como bien dice el senador Pasquet la prueba del nueve es que un ex guerrillero es presidente y un ex presidente dictador está preso. Acá se dirime si Mujica hace valer la responsabilidad última que le cabe en el proceso legislativo que es la de promulgar o vetar una norma que viola la soberanía y la Constitución, o se rinde definitivamente a la interna frentista.
Decir que no vetar es un tema de principios es amputar la Constitución, porque el recurso está para ser usado discrecionalmente por el presidente, es tan absurdo como que dijera que por principios no firma decretos. Es parte del equilibrio entre poderes. La Constitución se jura respetarla toda y no solo lo que le guste a cada uno.
Quedan cuatro años de este gobierno, mucho para un presidente debilitado. Mujica dice que este tema es de la "fuerza política", en un término medio fascistoide que se ha hecho común sustituyendo al de partido político, dicho sea de paso, pero el presidente no puede embaucarse ni embaucarnos y lavarse las manos. Él ganó la interna de su partido y por lo tanto es responsable primero por lo que el FA decide. Una lucha silenciosa pero descarnada se da en el FA ya que atrás de este tema está Tabaré Vázquez, a pesar de que es una ley que nadie la defiende públicamente, les da vergüenza hacerlo. Piensan que el ex presidente alimentó esta derogación para ponerlo en un brete a Mujica. ¿Entonces tendremos ya un gobierno bicéfalo?
El presidente si no se anima a vetar hipotecará buena parte de su gobierno. En los próximos meses estaremos con una agenda judicial que acaparará la información del país y volveremos a que el tema principal es lo que pasó hace cuarenta años. Mujica decidirá con su inacción que entre las amenazas a la economía, la inflación y los militares le llenen la tapa de los diarios. El retroceso será importante y el futuro quedará para otra oportunidad. Le habrá ganado la pulseada Vázquez quien desde la sombra hace todo lo posible para que le vaya mal. Es un error estratégico inmenso el desaprovechar el empuje de la economía para dedicarnos a medio siglo atrás. Esa cuenta y la de violar la Constitución no son gratis. Mujica tiene dos motivos para pensarlo: respetar al pueblo y que lo respeten a él.