MARCELA DOBAL
Los free shops de frontera movieron mercadería por US$ 303 millones en 2010, cinco veces más que en 2005 y contribuyen con 0,2% de la recaudación de DGI y 8% de la de Aduanas, según datos de la cámara que los aglutina.
Surgieron en 1986 por decisión del Poder Ejecutivo, con el objetivo de revitalizar algunas zonas fronterizas que se encontraban muy deprimidas y la oportunidad que significaba un mercado de unos 10 millones de brasileños habitantes dentro del estado de Rio Grande do Sul. Como resultado, se abrieron los primeros free shops en Rivera y Chuy.
En la actualidad existen 74 firmas habilitadas, cuyo régimen formal se corresponde con el de una franquicia aduanera tributaria, de acuerdo a lo definido por los artículos 105 y 106 del Código Aduanero.
Las mercaderías obtienen exoneraciones por la característica del comprador, por lo que su actividad se debe dirigir exclusivamente a visitantes extranjeros. El decreto 367 de 1995 estableció su régimen general, aunque luego sufrió modificaciones.
Lo cierto es que el movimiento de mercadería en las fronteras a través de los depósitos fiscales creció alrededor de cinco veces entre 2005 y 2010, lo que implicó que los ingresos de los free shops pasaran de ser por un monto de US$ 58 millones a sumar US$ 303 millones el año pasado, según datos de la Cámara de Empresarios de Free Shops del Uruguay.
A diferencia de lo que ocurre con los free shops de los aeropuertos o puertos, para el caso de los free shops ubicados en la frontera el decreto 337 de 1996 establece el listado de mercaderías comprendidas bajo este régimen. La mercadería que no se encuentre en esa lista estipulada por el gobierno debe pagar todos los impuestos y tarifas aduaneras que correspondan.
En general, los productos más vendidos son perfumes y cosméticos, bebidas, artículos electrónicos, calzado e indumentaria. En tanto, la época del año en que más facturan varía según en las distintas zonas de la frontera.
En términos generales, "en Chuy se vende más en verano y en Rivera y Río Branco el resto del año", informó la fuente del sector.
No obstante se destacan algunas zonas como las más visitadas: en orden decreciente son Rivera, Río Branco, Chuy, Aceguá y Artigas, indicó el vocero.
Fuentes de la cámara sostienen que aunque el sector está en expansión, "el volumen que ha tomado el negocio comienza a subir las barreras de entrada a pequeños proyectos".
La Cámara espera que grandes cadenas internacionales como las que ya están instaladas se vean atraídas a ingresar al mercado local.
LEY. El crecimiento del sector desde 1986 hizo que varios empresarios se reunieran y conformaran en mayo del año pasado la Cámara de Empresarios de Free Shops del Uruguay. Sus directivos son Mario Vidales, Carlos Calabuig, Daniel Menéndez y Mario Redes.
La Cámara ya inició contactos de alto nivel en el gobierno con el fin de que el sector obtenga un marco institucional más fuerte para pasar de regirse por un decreto a por una ley.
"Si vas a hacer grandes inversiones estás un poco `colgado del pincel` (porque) si el decreto se deroga mañana, quedás con esas inversiones de alguna manera colgado", dijo a El País un vocero de la Cámara del sector.
Por otra parte, los representantes de la Cámara ya concretaron reuniones con el ministro de Economía y Finanzas, Fernando Lorenzo, con el director nacional de Aduanas, Enrique Canon, y con el director general de Rentas, Pablo Ferreri.
Es que si bien el sistema de free shops permite que el consumidor compre "libre de impuestos", las empresas no están exoneradas del pago de tributos.
Aunque los productos no ingresan al país y no paga impuestos de importación, para retirarlos de zona franca los free shops pagan un canon que en términos generales ronda 12,5% del valor de la mercadería. Eso le permite deducir a la Cámara que el sector vierte "aproximadamente un 8% de lo que recauda Aduanas", informó a El País Carlos Loaiza del estudio Olivera Abogados que asesora a la Cámara.
Por otra parte, los free shops pagan impuestos internos a la Dirección General Impositiva (DGI), como el Impuesto a la Renta de las Actividades Económicas (IRAE) y el Impuesto al Patrimonio.
Si además venden productos nacionales y los venden como cualquier minorista, pagan Impuesto al Valor Agregado (IVA) e Impuesto Específico Interno (Imesi) en algunos casos. Por esos conceptos, la Cámara estima que el sector contribuye con 0,2% de la recaudación total de DGI.
Loaiza agregó que "eso es en términos de la recaudación total, pero los free shops tienen impacto decisivo si se considera en forma descentralizada. En los puntos donde están ubicados los free shops representa en términos relativos una porción importante".
Trabajadores y la formalidad sectorial
n La Cámara de Empresarios de Free Shops del Uruguay estima que el sector genera alrededor de 2.100 puestos de trabajo directos.
Aunque en operativos de verano de la Inspección General de Trabajo se determinó un "altísimo" incumplimiento de las normas laborales en 16 free shops relevados en Chuy, en la Cámara afirman que el 100% de los trabajadores del sector están formalizados. El salario mínimo vigente fue fijado por los consejos de salarios en $ 10.000, según las últimas negociaciones.
Algunas de las infracciones que encontró la Inspección estaban vinculadas a algunos rubros salariales, pero también hubo otras vinculadas con las condiciones ambientales de trabajo, que tienen que ver con la salud y la seguridad.
Las cifras
8% Aproximadamente esa cifra es la que aporta el sector de los free shops en el total de los ingresos de la Aduana.
0,2% Es lo que estima la Cámara del sector que es la contribución que realiza el sector a la recaudación total de la DGI.
Trabajadores y la formalidad sectorial
La Cámara de Empresarios de Free Shops del Uruguay estima que el sector genera alrededor de 2.100 puestos de trabajo directos.
Aunque en operativos de verano de la Inspección General de Trabajo se determinó un "altísimo" incumplimiento de las normas laborales en 16 free shops relevados en Chuy, en la Cámara afirman que el 100% de los trabajadores del sector están formalizados. El salario mínimo vigente fue fijado por los consejos de salarios en $ 10.000, según las últimas negociaciones.
Algunas de las infracciones que encontró la Inspección estaban vinculadas a algunos rubros salariales, pero también hubo otras vinculadas con las condiciones ambientales de trabajo, que tienen que ver con la salud y la seguridad.