Para el hasta fines del año pasado director de la Unidad de Gestión de Deuda del Ministerio de Economía, Carlos Sténeri, es "acertado" el planteo del gobierno de llevar la inversión de 20% a 25% del Producto Interno Bruto (PIB) porque es el motor para el desarrollo económico, pero ve "dificultades de financiamiento" para lograr esos cinco puntos porcentuales adicionales.
En una charla que dio en el marco de su presentación como consultor del estudio Posadas, Posadas & Vecino, Sténeri afirmó que parte de la inversión se ha destinado al sector inmobiliario que "es un gran generador de mano de obra, pero no es productivo, no reproduce la inversión". Si bien descartó que tenga que haber un plan, señaló que "ahí estamos teniendo parte de un esfuerzo de inversión que no tiene el potencial que debiera si esta fuera aplicada a otros sectores".
Sobre cómo financiar esos cinco puntos porcentuales adicionales de inversión, el ex jerarca dijo que "Uruguay es detrás de Chile el país que más ha recibido inversión extranjera en los últimos años" por lo que está "en el tope de recibir más; ahí ya hay un límite".
Otra opción sería movilizar más el ahorro doméstico. En ese sentido, mencionó el fondo administrado por las AFAP, que si se destinara el 30% del mismo a inversión productiva se daría "una fuente de ingresos de US$ 2.000 millones" pero "por única vez".
Los instrumentos como fideicomisos, emisión de bonos y las acciones podrían ser otra opción, pero los dos primeros "no tienen la potencia ni la profundidad" necesaria y las acciones como forma de financiamiento es "inexistente, quizás porque hay una cultura de empresa familiar con un ropaje de Sociedad Anónima", expresó.
La otra chance de aumentar el ahorro doméstico es que el Estado genere superávit fiscal en vez de déficit. Pero "con bonanza internacional, el Estado es deficitario. Es un gran tema, es una decisión política", dijo.
Para Sténeri la única chance para financiar más inversión es que las empresas públicas que "hoy se financian con tarifas, préstamos de proveedores u organismos internacionales", abran su capital. Si así lo hicieran "seguirían siendo públicas pero a la manera de las brasileñas como Petrobras o Vale", enfatizó. Además se "incentivaría el ahorro" ya que en lugar de depositar en un banco donde el rendimiento "es poco y nada" podría ir a un sector "que debería rendir 10% o 12%", explicó. "Se estarían generando las condiciones para el mercado de capitales, con un inversor serio, grande, capaz de dar liquidez al papel", añadió. "Si este paso no se da, no veo cómo las empresas públicas pueden crecer a las necesidades que el país tiene".