Tarjetas de crédito

Hace ya como un año que desde el Ministerio de Economía se difundió que habría gestiones con las instituciones emisoras de tarjetas de crédito.

Los altos intereses acumulativos que van generando deudas que se hacen impagables, son el quid del tema. La tarjeta tiene un tope de autorización para el gasto. La institución envía la factura donde establece un pago mínimo. El cliente cumple con su obligación. Está al día. Pero resulta que el tope de la tarjeta gracias a los intereses e incluso al cobro de la misma, ha sido rebasado y, entonces, la tarjeta queda inutilizada.

El cliente sin recibir aviso va a realizar una compra y se encuentra con la vergüenza que su tarjeta no es aceptada. Increíble. Porque el pago mínimo no significa que la tarjeta pueda volver a utilizarse.

Como tantas cosas de este gobierno, una cosa es lo que sistemáticamente anuncia con bombos y platillos y otra muy distintas lo que en realidad concreta en la práctica.

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