Inflación

Al país de las maravillas que suele describir el gobierno, cuando lanza números y cifras sobre la realidad uruguaya, le ha surgido un problema. Y es grave.

La inflación en estos tres primeros meses de 2007 fue de 3,31%, mientras que las previsiones ministeriales la estimaban en 2,93% para todo el semestre.

Ya hay un desfasaje, que puede aumentar si las medidas instrumentadas a través del Banco Central no surten efecto. Y esto se verá reflejado en los próximos Consejos de Salarios que están previstos para que se lleven a cabo a mitad de año, porque los aumentos están atados a la variación de los precios al consumo (IPC).

La suba de marzo, 0,9% fue la mayor desde 2003 -el año poscrisis-, contra 0,3 en igual mes del año pasado.

La suba de los precios al consumo tuvo dos ingredientes fundamentales: a) Alimentos y Bebidas, como consecuencia del incremento en el precio de la carne, las frutas y verduras; y b) Transporte y Comunicaciones, donde el alza de los combustibles generó un arrastre en el precio del boleto de los ómnibus urbanos e interdepartamentales y también en los taxímetros.

El brote inflacionario tiene otras serias consecuencias para el gobierno: nuestro país ha comenzado a endeudarse en Unidades Indexadas, que se ajustan por inflación y significará una mayor carga a la hora de las amortizaciones.

Además se había impulsado una política para fomentar el ahorro en pesos y lo cierto es que el alza de 3,31% resultó mayor que lo que ofrecen los bancos en colocaciones a 180 días, que promedia un 3,1%.

Un mayor aumento de los sueldos traerá aparejado también que aumenten considerablemente los afectados por el futuro impuesto a las retribuciones -que se proyecta poner en vigencia el 1° de julio-, al ingresar a franjas con mayores gravámenes. Es de esperar que las medidas articuladas por el Banco Central puedan disminuir los embates inflacionarios.

Esa era una materia que Uruguay hace tiempo había aprobado y la estabilidad en los precios era una constante; se había terminado con las infernales carreras alcistas.

El regreso de este fantasma es factor de intranquilidad.

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