La cruz es un signo de contenidos múltiples, desde la religiosidad cristiana o la defensa de la salud, hasta la suma de valores numéricos o el símbolo de la muerte.
En la exposición que el coloniense Jorge Carbajal mantiene en el Espacio Cultural Contemporáneo (Plaza Independencia 737) hay cruces por todos lados, desde las escultóricas en medio de la sala hasta las pictóricas que salpican unas cuantas obras en el muro. En este caso, la cruz asume un significado ambiguo, o quizás una suma de las referencias señaladas, incorporándose a composiciones donde la mezcla de materiales (madera, metal, plástico, cuero, peluche, acrílico) permite jugar con la trascendencia, la pura geometría o el buen humor.
Pero al margen de la cruz, Carbajal coloca la figura humana a menudo agrupada, resuelta con trazos elementales y generosa paleta cromática, con lo cual el juego se amplía porque esas presencias asumen un alcance social y un tono casi siempre satírico, abatiendo el carácter sacro del signo y otorgando a la muestra un espíritu burlón, cuya sonrisa descarga toda solemnidad para quedarse con un friso colectivo donde los personajes representados conviven con la cruz -o la sobrellevan- graciosamente.
MASIFICADOS. El resultado se enriquece cuando Carbajal multiplica sus figuras hasta llegar al centenar en la cuadrícula que compone las dos cruces mayores de la exposición, que tienen no sólo una impecable resolución artesanal sino además un encanto que remite (de manera festiva) a la sociedad de masas y a su temible demografía.
Es interesante la soltura con que el artista traza sus siluetas, reduciéndolas deliberadamente a una modalidad casi pueril, que en el caso de algunas estampas femeninas tiene una intención y una ironía muy agudas. En otros casos sabe mostrar su destreza para resolver los retratos con procedimientos mucho más elaborados, pero en general su meta es la ilustración regocijante, donde busca reflejar el mundo con ojo risueño y a menudo sarcástico, insinuando que la madurez del observador consiste en no tomarlo demasiado en serio. Lo más atrayente del conjunto es el desenfado con que este pintor transmite su enfoque "sumamente positivo" (según dice el título de la muestra) sobre una realidad donde la obstinada presencia de la cruz hace pensar en la aglomeración de un planeta superpoblado pero también en el destino fatal de esa población, sin perder por eso la guiñada con que lo expresa.
Múltiple. Nacido en 1965, Carbajal se formó en Uruguay y en Valencia, ha intervenido en más de cincuenta exposiciones colectivas, ha mostrado su obra en Montevideo, Colonia, Maldonado, Fray Bentos, San José, Buenos Aires y París, completando a la fecha unas veinte exhibiciones individuales, al margen de todo lo cual ha colaborado en libros, publicaciones de arte, actividades carnavalescas y musicales, sin olvidar la docencia que ejerce en Colonia, en un instituto para jóvenes con capacidades diferentes. Una energía personal bien aprovechada.
Mezcla: Las obras incorporan desde la madera hasta el metal, el acrílico y el cuero.