Raúl Mernies
Aunque la CARU adquirió un software para recibir información on line y quedaron definidos los puntos para instalar las boyas de muestreo, el plan de monitoreo de UPM viene demorado. Los primeros resultados se conocerían en julio.
La Comisión Administradora del Río Uruguay, organismo binacional al que se le encomendó el monitoreo de UPM (ex Botnia), enfrenta algunos problemas para implementar el operativo de controles ambientales, que demandará más de US$ 2.000.000, según estimaciones del propio organismo internacional.
Los costos del operativo serán absorbidos por la CARU, que habitualmente recauda dinero de los peajes en los puentes. Un auto paga $ 100 por cruzar, mientras que un camión o un ómnibus paga $ 180.
Durante los años de conflicto no hubo acuerdo entre las dos delegaciones y por eso no se hicieron inversiones, por lo que las arcas del organismo crecieron considerablemente.
De todas formas, ambos gobiernos se comprometieron a apoyar financieramente a la CARU, si fuera necesario.
Aunque la comisión ya adquirió, a instancias del comité científico binacional conformado tras el acuerdo entre José Mujica y Cristina Fernández, una base de datos y su respectivo software para poder recibir y compartir con Argentina toda la información on line que llegue desde los equipos de control, aparecieron algunos contratiempos y los plazos se estiran cada vez más.
El pasado jueves se abrió la primera licitación, mediante la que se pretendía adquirir los primeros equipos (sondas, boyas muestreadoras), pero la misma fue declarada desierta, ya que ninguna de las ocho firmas que se presentaron cumplían los requisitos administrativos que exige CARU.
Los abogados de CARU se reunirán esta semana con los delegados de las empresas oferentes para ver si pueden corregir esas falencias en el corto plazo. Si lo solucionan en menos de una semana, la licitación se tomará como válida.
El presidente de CARU, Gastón Silberman, dijo a El País que "lo que ocurrió es frecuente, una simple complicación administrativa que se va a solucionar fácilmente", aunque reconoció que "es verdad que los tiempos se estiran".
Silberman aclaró también que aunque no haya comenzado el monitoreo por parte de la CARU, el río sigue siendo controlado constantemente por la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama).
Otras fuentes del organismo afirmaron que "aunque el proceso es un poco lento", se dan "pasos seguros".
Los equipos de muestreo que debe adquirir CARU (ver aparte) se dividieron en dos licitaciones. Una se abrió el pasado jueves y la otra, cuyo llamado comienza esta semana, se abrirá el 15 de mayo.
"Si abrimos el 31 de marzo vamos a estar comprando en 60 días. Si la otra la abrimos el 15 de mayo hay que contar otros 60 días, con lo cual, al 30 de junio, calculamos que vamos a tener el 70% de los equipos necesarios", había afirmado uno de los delegados de CARU antes de saber que la primera licitación tendría problemas.
A pesar de ello, la comisión no pierde el tiempo y ya adquirió la mencionada base de datos, por la que pagó US$ 60.000. Se trata de máquinas especiales y el software necesario para poder recibir toda la información que enviarán los sensores instalados en la propia planta y las ocho boyas que se pondrán en el río, que "son como una especie de satélite en el agua", explicó otro experto.
Toda la información será recibida por la CARU, y como quedó establecido en el acuerdo, compartida con los científicos argentinos.
El domingo pasado en el Libro de los Clasificados de El País la CARU publicó un aviso convocando a "Personal técnico de apoyo para las actividades de muestreo". Consultado sobre el aviso, el exvicepresidente de la República Luis Hierro López, integrante de la CARU, afirmó: "Estamos contratando asistentes del comité científico y personal informático. La idea es contratar dos personas al principio y luego dos más".
Hierro resaltó el hecho de que solo de Uruguay se presentaron más de 50 aspirantes.
El otro paso en el que se avanzó fue en la definición de la ubicación concreta de las boyas muestreadoras (que incluirán almejas como pretendía Argentina, pero sería una práctica experimental, sin formar parte del plan de monitoreo) y del equipo de cámaras de seguridad que las controlarán para evitar actos de vandalismo.
La Comisión Administradora del Río Uruguay instalará también un laboratorio especial para la conservación y análisis de las muestras extraídas del río, y de los datos que lleguen desde la planta. Para eso se van a adquirir cuatro containers de 40 pies y uno de 20 pies en los que se montará el laboratorio.
A su vez, hay un preacuerdo con el Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU), que aún no está firmado, para que se haga cargo de la logística y traslado de las muestras, con todos los pasos y garantías requeridas, para enviarlas a los laboratorios de Canadá que también las evaluarán.
"Durante la extracción, manipulación y traslado de las muestras tiene que haber determinadas condiciones de refrigeración y esterilidad", explicó la fuente.
Otra de las dificultades que CARU tuvo que enfrentar se dio el pasado martes en la reunión que la comisión celebró con los prefectos de ambas márgenes del río. La idea inicial de la reunión era definir aspectos de seguridad y presentar los lugares exactos para la instalación de las boyas que fueron propuestos por el comité científico, pero el resultado fue otro.
Los prefectos llegaron con "reivindicaciones y reclamos". Pidieron lanchas, ecosondas (esenciales para la navegación), sistemas GPS y equipamiento de comunicación.
Aunque todavía no está confirmado, CARU donaría estos implementos a las prefecturas para evitar más demoras.
Las cifras
US$ 2: Es el costo estimado del operativo que dejará todo listo para que CARU comience a monitorear la planta de UPM.
60.000 Son los dólares que gastó el organismo para adquirir la base de datos y el software que le permitirá recibir información on line.
Varios equipos para el control del aire
La CARU llamó a dos licitaciones para adquirir equipamiento electrónico para el monitoreo de la calidad del río Uruguay. Se invitaron a participar a 20 firmas de Argentina, Uruguay, Chile, México, EE.UU. y Japón.
Además de las boyas muestreadoras, se van a adquirir cuatro estaciones meteorológicas completas y 20 muestreadores pasivos para el control de la calidad del aire; estos últimos serán instalados en estaciones costeras. Otros cuatro equipos, también para el control de la calidad del aire, serán muestreadores de espuma de poliuretano, que recogerán y almacenarán partículas contenidas en una muestra.
Reclamos desde Argentina
Con el acuerdo alcanzado entre los mandatarios de Uruguay y Argentina, los problemas parecieron disiparse. Sin embargo, la CARU recibió otros reclamos desde Argentina que complican el panorama.
Uno de los reclamos es por el puerto que Ancap planea construir cerca del puente que une Paysandú y Colón. Argentina le pidió a la petrolera estatal las especificaciones técnicas del proyecto, pero todavía no se realizó el análisis ambiental, por lo que los trámites están detenidos.
Los proyectos de las nuevas terminales de granos de Nueva Palmira (Cartisur y Belwood) tampoco fueron aceptados por Argentina, argumentando que sus muelles pueden interferir con el canal de navegación.