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Enfrascado en una lucha a dos frentes, contra la inflación y contra la sobrevaluación del real, el gobierno brasileño tomó esta semana nuevas medidas que, sin embargo, no han dado los resultados esperados.
El dólar cerró el viernes con una cotización de 1,61 reales, su nivel más bajo en tres años. Y el miércoles, en su primer informe de inflación durante la administración de Dilma Rousseff, el Banco Central reconoció que este año no alcanzará el centro de su meta de inflación, que era del 4,5% y, en cambio, estimó que se ubicará en el 5,6%. Se está aún dentro del margen de tolerancia de +/- 2 puntos, pero el incremento causa preocupación.
Sobre todo, si se tiene en cuenta que desde diciembre se anuncian medidas para contener la inflación y frenar la apreciación del real. Al inicio, fueron restricciones al financiamiento de vehículos y créditos personales; luego se elevó el encaje obligatorio de los bancos; se aumentó la tasa de interés básica del 10,75% al 11,25% primero y el mes pasado a 11,75%. Y esta semana, el Ministerio de Economía anunció dos subas al impuesto a las operaciones financieras. "Las medidas, aunque correctas, no están teniendo el impacto deseado. El mundo está muy líquido y esa liquidez habla más fuerte que las medidas", señaló el analista Flavio Samara, de LCA Consultores, en San Pablo.
Efectivamente, hay mucho dinero ingresando en Brasil, que tiene en marcha grandes proyectos de infraestructura por el Mundial de Fútbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016, pero que, además, ofrece la tasa de interés real más alta del mundo, 5,5% (la básica de 11,75% con la inflación descontada). Si en 2010 entraron US$ 24.000 millones en inversiones directas -las especulativas sumaron 70.000 millones-, ya en los dos primeros meses de este año ingresaron US$ 34.000 millones de capital productivo.
"Para no tener un serio problema inflacionario, el gobierno acepta enfriar la economía y, de hecho, lo está haciendo, aumentando la tasa de interés, que hace que sigan ingresando más capitales", explicó el argentino Gustavo Segre, socio director de la consultora Center Group, que indicó que para el 20 de abril se esperan más aumentos de la tasa de interés.
Frente a ese nivel de rendimientos y en el contexto internacional de un dólar depreciado, el real continúa subiendo. Pero el alto tipo de cambio perjudica a los industriales brasileños.