D. CASTRO / E. BARRENECHE
La cuarta rapiña a un banco en lo que va del año, se consumó en la tarde de ayer. El Ministerio del Interior exige a la Jefatura de Policía que baje el número de rapiñas, pero la Policía dice que no hay suficientes efectivos para dar una respuesta real.
Pocos minutos antes de las tres y media de la tarde, un delincuente ingresó al Banco Bandes y, tras amenazar con un arma de fuego a un guardia de seguridad, a quien le extrajo el revólver y lo tomó como rehén, se acercó a una de las cajas, tiró un bolso sobre la mesa y exigió la entrega del dinero.
Los funcionarios de las cajas le dieron el efectivo tras lo cual el rapiñero se retiró del lugar, corriendo hacia la calle Hudson. El monto de lo robado llegó a los US$ 9.000, según dijeron fuentes policiales.
El ladrón, que usó un gorro y lentes negros para proteger su identidad, consumó el robo en un minuto y medio, según declaró a El País el gerente de seguridad del Bandes, Miguel Bauzá, quien confirmó que la seguridad de esa sucursal está a cargo de una empresa privada.
"La guardia consta de dos custodios, uno de ellos en la puerta y el otro en la garita", sostuvo, al tiempo que confirmó que "este último actuó de acuerdo a los parámetros establecidos ya que cuando constató la situación accionó el botón de pánico".
En cuanto a su seguridad, el banco Bandes hace ya un tiempo no tiene un servicio 222 en esta sucursal, así como tampoco en las restantes que están ubicadas en Montevideo.
"Esto es por voluntad propia, como lo hacen prácticamente todos los bancos", comentó Bauzá.
Días atrás, fuentes del ministerio del Interior manifestaron a El País que una empresa de seguridad es una opción "más económica" para la vigilancia de las sucursales.
Además, los bancos no están obligados a tener un servicio 222 y la mayoría de las empresas de seguros exigen dos guardias, que no necesariamente deben ser policías, para asegurar cada local.
Desde la Jefatura de Policía, entienden que la rebaja de horas del Servicio 222 dispuesta por el Ministerio del Interior determinó que la mayoría de los locales bancarios estén custodiados por guardias de seguridad privados que no poseen la preparación de un policía.
A su vez, indicaron que en uno de los asaltos a un banco cometido este año, uno de los guardias estaba dentro de una caseta y pudo disparar contra uno de los atracadores pero no lo hizo por falta de preparación y porque recibieron instrucciones de la empresa de evitar los tiroteos con los atracadores, situación que se repitió en el robo de ayer.
Fuentes policiales afirmaron a El País que en la Jefatura de Policía existen exigencias por parte del Ministerio del Interior porque no bajan los indicadores de rapiñas y continúan los asaltos a bancos.
"Estamos viviendo un momento muy difícil en la Jefatura", indicó a El País una fuente del entorno del jefe policial.
Actualmente, el director Nacional de Policía, Julio Guarteche y el jefe de Policía, Walder Ferreira diseñan una reestructura funcional de la Jefatura que consiste en un aumento del patrullaje y el pasaje de tres a cuatro zonas policiales.
Según los jerarcas consultados, ha mejorado la eficiencia del Departamento de Hurtos y Rapiñas en el esclarecimiento de los delitos pero no tiene suficiente personal para dar una respuesta real al incremento de atracos en la vía pública.
Argumentaron que la creación de la Dirección de Crimen Organizado en octubre de 2010, determinó el pasaje de oficiales y personal subalterno de la Jefatura capitalina, la mayoría de ellos proveniente de la Dirección de Investigaciones.
Datos divulgados a fines del año pasado por el Ministerio del Interior indican que de enero a septiembre de 2008 ocurrieron 6.874 rapiñas. En el mismo período de 2009, 6.799 y en los primeros nueve meses del año 2010, 8.717.
Rafael Paternain, que renunció a su cargo de gerente del Área de Política Institucional y Planificación Estratégica del Ministerio, sostuvo que el aumento de las rapiñas fue de un 28% entre enero-septiembre de 2009 y enero-septiembre de 2010.