En la Asamblea Anual de Gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que se desarrolló hasta el lunes en Calgary (Canadá), el ministro de Economía, Fernando Lorenzo, prefirió improvisar su discurso y dejar de lado el que le habían preparado sus asesores.
Ayer, el BID colgó en su página web el discurso escrito que es distinto al pronunciado por Lorenzo ante la asamblea. Fuentes oficiales dijeron a El País que a Lorenzo le gusta más improvisar que ceñirse a lo escrito, aunque señalaron que ambos discursos son válidos.
En su exposición, Lorenzo se centró en los dos retos que tiene Uruguay para asegurar continuidad al crecimiento económico y a mejorar las desigualdades que son: la infraestructura y la educación.
En tanto, el discurso escrito hace hincapié a las mejores condiciones económicas y a que "el peor de los peligros, en estos momentos, es la autocomplacencia".
"Es bien cierto que los indicadores económicos reflejan el buen momento de la región. Sin embargo, a primera vista al menos, estos mismos indicadores pueden ocultar importantes vulnerabilidades en algunas economías, vulnerabilidades que de no ser confrontadas pueden a futuro redundar en nuevas crisis", señala el texto.
Respecto a Uruguay, establece que "a pesar del esfuerzo realizado y los logros económicos alcanzados no hemos comprado el futuro, aunque somos optimistas respecto a él".
Destaca que "la consolidación del proceso de crecimiento y el aumento del potencial de desarrollo de Uruguay y de la región dependen a nuestro modo de ver de algunos factores claves".
Ellos son "que se eleven los niveles de productividad, que aumenten significativamente las tasas de ahorro y que se avance hacia una mayor integración entre los países de la región y de la región con el resto del mundo", indica el discurso escrito.