En la mañana de hoy, la organización latinoamericana Un techo para mi país realizó un desayuno de trabajo buscando el apoyo de nuevas empresas para alcanzar sus planes hacia el año 2015.
Esta ONG, que está presente en 15 países de América, construye viviendas de emergencia y luego trabaja en planes de habilitación social y vivienda definitiva.
En el encuentro de hoy se buscaba sumar el apoyo de nuevas empresas para la construcción de viviendas. Tras el desayuno, se logró que a las 110 firmas que ya apoyaban a Un techo para mi país se unan otras 30 empresas nuevas.
El plan de apoyo de las empresas consiste en que cada firma contribuye con al menos una casa por año. El costo de cada vivienda es de $ 30 mil, explicó a EL PAÍS digital, María Paz Mangado, directora de Comunicación de Un techo para mi país.
Hay tres objetivos centrales que la organización fijó para alcanzar hacia el año 2015.
En primer lugar se pretende llegar a las nueve mil viviendas construidas (número necesario para acabar con la situación de emergencia habitacional, según datos del Catastro Nacional de Asentamientos realizado por la ONG en 2010). Desde el 2003 se llevan levantadas 2034 viviendas.
Luego, se busca lograr que el 80% de la matrícula universitaria apoye el proyecto. Cabe recordar que las casas son construidas por estudiantes universitarios.
Por último, se pretende avanzar en programas de desarrollo comunitario, educación y trabajo en todos los asentamientos donde la organización construye.
Un techo para mi país trabaja en todo el país y en Semana Santa estará desarrollando tareas en los departamentos de Rivera, Salto, Paysandú y Montevideo. De todos modos, dada la distribución de los asentamientos, las tareas se concentran en la capital.
El desayuno fue organizado por el Consejo Asesor de la ONG que está integrado por destacados empresarios uruguayos