BUENOS AIRES | IGNACIO QUARTINO
Es normal que una de las bandas más importantes del planeta dé la vuelta al mundo con su tour. Lo que no es habitual es que el show desplegado pueda verse de todos lados con un escenario montado con vista en 360 grados.
Esto es lo que pensó U2 para su 360 World Tour, la gira que trae a los irlandeses por tercera vez a Argentina en los últimos 13 años, tras sus presentaciones en 1998 (Pop Mart Tour) y 2006 (Vertigo Tour), en el Estadio de River Plate.
Ante la prohibición de la jefatura de gobierno porteño de utilizar ese estadio para este tipo de espectáculos desde fines 2010 por los efectos de sus vibraciones en los edificios de la zona, las tres presentaciones que hará el grupo liderado por Bono en Argentina, previstas para los próximos miércoles, sábado y domingo serán en el Estadio Único de La Plata, a 50 kilómetros de Buenos Aires.
Conscientes que la distancia puede ofrecer inconvenientes para quienes concurran al show que arrancará a las 20.00 con Muse (banda telonera), la organización de estas presentaciones ofrece micros que saldrán desde la terminal de Retiro de Buenos Aires directo al estadio, ubicado en la periferia de La Plata.
El fin es atenuar los problemas logísticos que acarrea hacer tres shows tan lejos de la capital. Por lo pronto, ya se sabe que el sector gastronómico de La Plata se verá desbordado, igual que la plaza hotelera de la ciudad de las diagonales que se encuentra con las reservas colmadas para los días de los recitales.
Con este panorama y, como ocurrió en las primeras ediciones del Pilsen Rock de Durazno, vecinos de la ciudad platense ofrecen sus casas para alojar a los espectadores a cambio de una módica suma de dinero.
Más allá de la distancia y de las dificultades que puedan presentarse, el Estadio Único es considerado el más moderno de la región (fue reinaugurado hace unas semanas para la Copa América) y, por ende, el lugar indicado para montar el escenario que figura como la gran atracción para ver U2 en vivo. Por eso, ni el más crítico de esta banda se animaría a cuestionar la parafernalia del espectáculo que ofrecerá en La Plata, ya que excede lo estrictamente musical.
Concientes de ello, los irlandeses saben que antes de recorrer el mundo con su música, deben sorprender al público. Esto lo hicieron desde el Zoo TV Tour (1992) pasando por el Pop Mart cuando contaron con la pantalla gigante más grande del mundo o el Vértigo, cuyo escenario con forma de corazón impactaba cuando se iluminaba en la oscuridad del estadio.
GARRA. Por más que Def Lepard y Peter Gabriel ya hicieron giras con escenarios en 360 grados, difícilmente se vea uno con la sofisticación que ofrece U2 en la actual gira que comenzó a mediados de 2009 en el Camp Nou de Barcelona. La "garra" como se bautizó a este escenario, ya comenzó a instalarse en el Estadio Único por más de 1.200 operarios que no dejan detalle librado al azar. Se trata de una estructura de acero de 27 metros y medio de alto, con un peso estimado en las 180 toneladas. Esta estructura cuenta además con una pantalla cilíndrica de 400 metros cuadrados que corona al escenario.
Pasaron casi dos años desde el comienzo del tour, que tuvo una interrupción en el medio por un problema de salud de Bono que obligó a reprogramar sus presentaciones en Estados Unidos. Sin embargo, una vez recuperado, el frontman regresó con el mismo despliegue y carisma que siempre impone arriba del escenario, donde cada tema es un show en sí mismo.
La llegada de U2 a Buenos Aires es la segunda escala que los irlandeses hacen en Sudamérica. El grupo se presentó el viernes en Santiago de Chile, en un show que pudo verse en vivo a través del sitio oficial de la banda. A tono con el escenario que se muestra de todos lados del estadio, la web es la herramienta para que el mundo los vea en acción.
Para este tramo de la gira, los irlandeses prepararon un repertorio que incluye canciones de su último disco, No line on the horizon, y muchos éxitos contenidos en los dos trabajos anteriores (How to desmantelate an atomic bomb y All that you can`t leave behind) que fueron los puntos fuertes de la visita del 2006.
Lógicamente, la banda no privará a los seguidores de la primera etapa (esos que parecen sentir que el grupo ha perdido su esencia rockera) de escuchar en vivo clásicos de los `80 como Sunday bloody sunday, The unforgettable fire, City of blinding lights, solo por citar algunas de aquellas canciones.
APELACIONES. También es de esperar que durante las dos horas y cinco minutos que tendrá el show, a tono con el perfil cultivado por Bono como filántropo y embajador de la paz mundial, la banda invitará al público a vivir momentos intensos y reflexivos sobre la coyuntura mundial. En este contexto, no extrañaría que haya una mención al sufrimiento que atraviesa el pueblo japonés tras el terremoto y el descontrol en la central nuclear de Fukushima. One (himno lento de los `90), será el tema elegido para vivir ese momento, como en la visita de 1998 cuando los irlandeses decidieron convocar a las madres de Plaza de Mayo a subir al escenario.
Tampoco hay que ser adivino para vaticinar que en el instante en que suene With or without you (un clásico de 1987) se vivirá el momento de mayor romanticismo de las tres noches platenses, ¿Bono subirá a otra jovencita el escenario como en 2006?
Independientemente de los recursos (a veces gastados) que elija la banda en vivo, los 150 mil asistentes que vayan a los conciertos que U2 brindará en La Plata, tendrán una oportunidad única de vivir un espectáculo de primer mundo. Y eso no es poca cosa.
Británicos de estadio como los teloneros: Muse
El carácter épico de esta gira de U2 se vuelve casi irresistible para quien cultive los conciertos multitudinarios. Y eso se da no solo por el escenario de la banda, sino por sus teloneros, los británicos de Muse. Son cuatro músicos con una larga carrera, que recién con su disco Black Holes and Revelations lograron consagrarse en todo el mundo. A partir de ahí, esta banda que en los noventa era criticada por parecerse a Radiohead, adquirió una imagen muy fuerte y pasó a hacer megarecitales de estadio, casi del mismo porte que los de U2. Hay quienes comparan la voz y las melodías del cantante Matthew Bellamy con la de Bono, y algo de razón tienen.
Lo que los músicos solicitan
Si en los Oscar cada vez cobra más trascendencia el desfile de las estrellas por la "red carpet" que la entrega de premios en sí misma, en el mundo del rock la frivolidad se despierta con los requerimientos que piden las bandas antes de salir al escenario.
Con U2 no es la excepción. Por eso, durante la semana pasada la prensa argentina destacó los pedidos que hicieron Bono, The Edge, Larry Mullen y Adam Clayton para su estadía en Buenos Aires, ciudad a la arribaron el sábado en vuelo privado procedentes de Chile junto a sus familias.
Entre los pedidos que hicieron los irlandeses se destacan los 75 celulares de la marca Blackberry para la organización de la banda, 6 guardias adicionales a los que tienen ellos y, para los días de los shows, un quiropráctico, un masajista, 350 toallas blancas, 12 carros de golf, 4 botellas de oxígeno para resistir la intensidad del show, un comedor especial para la banda y un salón para distenderse, entre otras cosas. Además, en la habitación del hotel donde se alojarán exigieron que, si hay flores, las mismas no tengan fuerte olor.