Mujica, Vázquez y el video

JAVIER GARCÍA

La semana fue muy dura para el presidente y terminó en un duelo mediático con Vázquez del cual los uruguayos fuimos víctimas, no espectadores que hubiera sido mejor.

El video que no fue video y las imágenes que no fueron tales, sino "información" recibida, según la nueva versión y con perdón de Bonomi por si no sabemos distinguir entre "la sustancia y el medio", terminaron siendo un embrollo para Mujica de una magnitud increíble. Se autoprofirió una paliza de aquellas. El masoquismo político tuvo esta semana su mejor momento en años.

Un tema espantosamente manejado por el gobierno, que lo amplificó hasta límites increíbles, llevó a que pasáramos de una aparente amenaza institucional a un sainete institucional. Un presidente que no les cuenta a sus principales ministros, responsables de la seguridad interna y externa, los detalles de una supuesta amenaza que ponía en riesgo esa seguridad y ministros que no le preguntan a su jefe la información imprescindible para investigar esas amenazas. Alertan a la oposición de un video que no vieron y del cual ni le preguntan al que sí lo vio, y ordenan a la Dirección de Inteligencia que investigue su existencia a pesar de que el presidente no les informó ni quien se lo mostró, ni le proporcionó las imágenes, o lo que Bonomi crea que sea. Es de un amateurismo sin límites.

En el medio de todo este tema que se alimentaba desde el oficialismo con contradicciones varias, el ex presidente Vázquez decidió hacerle un menudo favor a Mujica (¿sin intención?) que fue aparecer lanzado a su campaña electoral dando discursos en comités de base y trasladando hacia él la atención de su partido. A rey muerto, rey puesto y en medio de un zafarrancho político Vázquez decidió pasar el mensaje que el poder es él, que apuesta a volver y no Mujica que ya no va a ser. La jugada de Vázquez, que no fue distraída, es pasarle el mensaje al FA de quién manda y que el jefe vive en el Prado y no en la chacra.

Mientras públicamente pedía el respaldo del FA para Mujica, se lo estaba sacando. Un abrazo de oso perfecto.

El presidente que debía haber reaccionado con calma ante el golpe de Vázquez no tuvo mejor idea que tratar de recuperar el protagonismo político dando dos señales. En el medio del lío del manido "video" que él dice que era para amedrentarlo, se le ocurre ir a ver al Gral. Dalmao. Los autores entonces ¿lograron su objetivo? Y por otro lado arremetió contra toda la oposición de una forma desproporcionada para la ocasión. Si alguien no tenía responsabilidad en el caso del "video" era la oposición. Llegó, en término propio del pasado, a hablar de "guerra". No aclaró nada, que era lo que se esperaba, agredió, dijo cosas que no son ciertas como que la filtración salió de la oposición cuando él sabe que fue desde adentro de sus filas, se equivocó feo. ¿Dónde quedó la unidad nacional de la que hablaba tanto?

La "sustancia" fue un papelón. Volvimos a "Pepe Coloquios", contradictorio y locuaz. Mujica debería recuperar la serenidad y asumir que afuera del FA estamos sus adversarios y es adentro donde parece que tiene a sus enemigos.

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