CARLOS TAPIA
Katherine está desesperada. Desde la otra punta del planeta, su hermana Cristina Márquez, le manda correos electrónicos con el asunto "S.O.S". Le pide que insista en la Cancillería uruguaya para la saquen de Japón.
"Es horrible lo que mi hermana está viviendo. Hay temblores a cada rato y tienen que salir de sus casas. Pero afuera no se puede estar, además de las temperaturas bajo cero tienen miedo a las radiaciones", declara Katherine a El País.
Cristina hace 23 años que vive en Saitama, a 80 kilómetros de Tokio y a 280 de la planta Fukushima 1. Pese a que está lejos, dice que las autoridades, por altoparlantes, le sugirieron a la gente que lo mejor es no moverse de dentro de sus casas.
Cristina, vía mail, contó a El País su temor. "Queremos volver, o por lo menos que puedan volver nuestros hijos", expresó. Ella vive con su pareja y sus tres hijos: de 6, 12 y 20 años.
Según informó ayer a El País el director general de Secretaría de Cancillería, Nelson Chabén, Uruguay le ofrecerá a los compatriotas que están en Japón "la oportunidad de retorno al país". Según señaló, se comprometerán a conseguirles un pasaje para que regresen.
"Llegamos a esta conclusión porque en el caso de una nube radiactiva no sirve enviarlos a otros países de esa región. El compromiso es solo el de retornar a Uruguay, después, si ellos deciden volver a Japón, deberán hacerse cargo", agregó.
La embajada uruguaya en Tokio se contactó con 160 uruguayos. Ellos, junto con sus familias, suman un total de 270 personas. Según se informó, por ahora, solo tres volverán. "Son dos jóvenes que estudian allá que nos pidieron hace dos días regresar y un niño que sus padres pidieron que lo repatriemos", señaló Chabén.
En la lista de uruguayos que volverán no está Cristina, y pese a que su hermana Katherine dice que pidió a la Cancillería una solución, Chabén sostiene que no conoce el caso, pero asegura que si desea volver podrá hacerlo.
Además, la Cancillería instó a la embajada a que compre pastillas de yodo para repartir gratis a los uruguayos que puedan quedar expuestos a la radiación. "Se las vamos a comprar a Seúl", sostuvo.
Más compatriotas. Gady Bar-Iosef nació en Montevideo hace 62 años, pero en 1970 se mudó a Japón. Vive en Sendai, una de las ciudades más devastadas por el terremoto. Allí unas 3.000 personas murieron y, entre los miles de desaparecidos, hay 400 extranjeros de los que no se tienen noticias.
"Acá vivimos lo peor. Y la cosa no terminó. En toda esta semana tuvimos 600 movimientos de tierra", precisó.
Bar-Iosef dice que vive en una de las pocas casas que no se destruyeron con la catástrofe. "Es una construcción nueva y por eso aguantó, pero alrededor se cayó todo", asegura. Sin embargo, dice que todos sus electrodomésticos están rotos. Hasta el lunes pasado no tuvo luz, ni agua, ni teléfono, ni noticias de lo que sucedía afuera. "No se podía salir", sostiene.
Ahora se mantiene casi todo el tiempo encerrado junto a su mujer, sus hijos y la familia de su esposa. En total son seis personas. Se alegra de que, "por suerte", adentro tienen alimentos para abastecerse durante unos cuantos días. "Porque no hay ningún lugar donde se pueda comprar algo y conseguir gasolina para ir más lejos es imposible".
A Emiliano Cabrera, otro uruguayo que trabaja en Pluna, el terremoto lo agarró cuando visitaba el puerto de control del aeropuerto de Tokio y mientras su familia paseaba en el parque de Disneylandia de Japón. Tenía el regreso programado para el día 19 de este mes, pero arribó a Montevideo el martes. "Estábamos en lo de mis suegros, en la ciudad de Nagahama, y la verdad es que no teníamos miedo. Regresamos por lo que nos contaban de acá. Allá la gente está tranquila".
Bar-Iosef, que asegura que no tiene intenciones de volver al país, sostiene que la idiosincracia nipona los ayuda mucho en esta situación límite. "Acá los japoneses al otro día ya van a trabajar, acá no es como en otros países del mundo. Acá la gente no grita. Acá la gente no entra en pánico. Acá la gente no espera que el gobierno solucione todo. Acá la gente se ayuda una a la otra. Acá son distintos".
Cómo hacer para colaborar
En conferencia de prensa, el embajador de Japón Kenichi Sakuma y el presidente de la Cruz Roja Uruguaya, Hugo Pereira Fagúndez, anunciaron ayer de qué forma se puede apoyar desde Uruguay a los damnificados por el terremoto y el tsunami en Japón.
"No podemos dar una ayuda como se le brindó al pueblo chileno, enviando ropa, comestibles, entre otras cosas. La única manera que tenemos de colaborar con el pueblo japonés y a través de la Cruz Roja es haciendo una colecta a través de bancos", dijo Fagúndez.
Este explicó que todavía no se determinaron las carencias reales del pueblo japonés y este es otro motivo, además de la distancia entre ambos países, por el que no se mandan víveres. Quienes deseen colaborar, podrán hacerlo a través de dos cuentas bancarias.
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Caja de ahorro en dólares del Banco República Nº1511721914. Caja de Ahorro en dólares del Banco Santander Nº005200073179