ROMA | ANSA
El cineasta italiano Bernardo Bertolucci cumplirá mañana 70 años. Hijo del gran poeta Attilio Bertolucci, como recordó varias veces y, simbólicamente, narró en las primeras escenas de su film Novecento, había nacido a pasos de la casa en que vivía Giuseppe Verdi y durante toda su vida hizo del melodrama romántico el tema en que inspirarse, conjugando dos motivos eternos, el amor y la muerte.
Verdadero "niño prodigio" de la cultura italiana y famoso por su pereza creativa, más ostentada que real, hace años que está ausente de los sets, desde Los soñadores, aunque ahora promete volver con la adaptación de la novela de Niccolo Ammaniti Io e te, en cuyo guión Bertolucci está trabajando junto al escritor y a Umberto Contarello. El proyecto, que espera ver la luz incluso en versión 3D, dada la pasión del director por las experimentaciones técnicas, es en realidad una historia minimalista, íntegramente imaginada en el espacio angosto de una habitación donde el protagonista se refugia para dar vida a sus sueños y protegerse del mundo.
Tras dejar Parma a los 15 años para trasladarse con su familia a Roma, Bertolucci se inscribió en la universidad, publicó su primera colección de poesías (In cerca del misterio) e hizo amistad con Pier Paolo Pasolini, que vivía a pocas puertas de su casa. Fue su asistente en el set de Accattone y obtuvo que el escritor y cineasta le confiara la historia con que debutó como realizador en 1963. Se trata de La commare secca, donde el mundo de la periferia se mezcla con la tragedia de la muerte.
A partir de ese título siguieron otros de importancia creciente, al menos en materia de producción, como Antes de la revolución, La estrategia de la araña, El conformista, Último tango en París, Novecento, El último emperador (que tuvo nueve premios Oscar), Cautivos de un amor y El pequeño Buda, entre otros.