Para algunas mentes retrógradas de la Universidad de la República todo nexo con una universidad privada es una falta grave. Tan grave que algunos discriminan a docentes que están vinculados al sector privado de la educación superior. Eso es lo que pasó con dos reconocidos profesores de la Universidad estatal. Se trata de los catedráticos Daniel Hugo Martins y Mariano Brito, dos académicos que estuvieron durante años al servicio de la Universidad de la República.
A la hora de nombrarlos profesores eméritos, el Consejo Directivo de la Facultad de Derecho consideró que su contacto con la educación privada impedía adjudicarles tal distinción. Una vez más se impuso la soberbia y el recelo de los que creen que la Universidad de la República debería monopolizar la educación superior. No tienen cura.