El vil asesinato de un policía suscitó declaraciones de condena de parte de las autoridades nacionales, incluidas las del ministerio del Interior. Es inadmisible que se mate a alguien sólo porque se trata de un policía, dijeron. Y es verdad. Nada más deleznable que ultimar a una persona porque porta un uniforme y su función es velar por el mantenimiento del orden y la seguridad públicos.
Sin embargo, esas mismas autoridades deberían reflexionar sobre el pasado cuando los tupamaros se alzaron en armas contra la democracia para imponer un régimen castrista en Uruguay. Entonces, no repararon en asesinar policías, a sangre fría en muchos casos, sólo por su condición de agentes del orden. Deberían reflexionar y disculparse públicamente por lo que hicieron. ¿Lo harán algún día?