Schweitzer,Bach y la música

Hugo García Robles

Por razones que tienen que ver con la falta de conocimiento sumada a la injustificada suficiencia, se escuchan, se ven o se leen afirmaciones que no son exactas o que dicen la parte menos importante del tema abordado. En alguna oportunidad esta columna debió ocuparse del concepto pasacalle. Hoy, por las misas razones, está sobre el tapete el nombre de Albert Schweitzer, aludido silenciando su tarea como organista y estudioso de la obra de Bach.

El Grove`s, el diccionario de música y músicos, dedicadas a Schweitzer dos páginas donde se lo define teólogo, filósofo, organista, estudioso de Bach, médico y humanista. Murió en Lambarené, Gabón, en 1965, donde desarrolló como médico una tarea admirable. La población africana del lugar decía que era un mago porque mataba a sus pacientes y luego los resucitaba, visión ingenua de la anestesia.

La música ocupa un lugar fundamental en la vida y la obra de Schweitzer. A los cinco años recibió las primeras lecciones de piano de su propio padre y tres años más tarde ya se sienta frente al órgano en el poblado de Gunsbach. En Mulhause, en Alsacia, estudia con Eugen Münch, quien lo inicia en el conocimiento de Bach. En la Universidad de Estrasburgo estudia teología y filosofía, sin abandonar sus estudios de música. Se perfeccionó en el órgano en París con el gran organista y compositor Charles Widor.

La mayor parte de sus obras en torno de la música las publica entre 1908 y 1913. Un texto suyo de 1909 establece un nuevo punto de vista en la construcción de órganos. Antes había demostrado la superioridad francesa sobre los alemanes en lo tocante a la calidad del órgano. Mientras estudiaba medicina publica Bach, el músico poeta, texto inevitable en la bibliografía sobre el Kantor. En cinco tomos da a luz, antes de 1915, la obra completa para órgano de Bach, edición que le fuera solicitada por los organistas de EE.UU. y que suma a su talento el de Widor. Entre 1905 y 1913 Schweitzer fue organista de la Sociedad Bach de París, hizo giras ofreciendo conciertos cuyas notas y programas redactaba él mismo. En todo momento se interesó vivamente en la tarea fundamental de restaurar los antiguos órganos. Como se ve, la música pesó más que la teología y la filosofía en su fecunda vida.

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