El desfile de Carnaval en La Pedrera es un evento que llegó para quedarse y crecer más año tras año. El de anoche lo vivieron más de 20.000 personas que festejaron sin incidentes y con mucha alegría. Sin embargo hubo quejas por la basura que generó el desfile.
La Pedrera es un balneario tranquilo, pero todo fue cambiando en los últimos días. Inclusive en horas de la mañana se veían jóvenes que todavía no daban por terminado el festejo.
El comisario inspector Ángel Espel señaló que el operativo policial permitió que no se registraran problemas, más allá de un par de detenciones de jóvenes en estado de ebriedad que ya recuperaron su libertad. El jerarca explicó que se movilizaron 50 policías, 10 efectivos de Prefectura y 15 funcionarios municipales.
Espel dijo que fue fundamental la coordinación con el comisario del balneario rochense, Felipe Pérez, para garantizar la seguridad en un área de festejos reducida y con gran concentración de público.
La zona de exclusión y la colaboración de los vecinos permitió que no se produjeran graves problemas en el tránsito, aunque por varios kilómetros de la ruta 10, antes de ingresar a La Pedrera, hubo demoras, embotellamientos y automóviles en doble fila.
Perdomo afirmó que el Carnaval en el balneario se convertirá en el evento más importante de la costa rochense y destacó que es necesario mejorar la organización para las próximas ediciones.
FIESTA. Máscaras sueltas, grupos juveniles vestidos de escoceses, otros de romanos y otros dando rienda suelta al amor vivieron el evento.
Pero hubo quejas de vecinos, participantes del evento y comerciantes que manifestaron su disgusto por la gran cantidad de basura generada. Hoy de mañana eran necesarios siete camiones de la intendencia para levantar los residuos generados.
También hubo cuestionamientos al informalismo que permitió la venta de alcohol en puestos que no estaban habilitados para tal comercio. La cantidad de botellas, latas de cerveza, vasos y restos de comida demuestran que los comercios —habilitados o no— trabajaron a full.
ROCHA | EDUARDO GONZÁLEZ