En Italia todos los festejos vinculados al carnaval (procesiones, grandes espectáculos, desfiles de máscaras) tienen el común denominador de la teatralidad. En efecto, para cada festejo, desde los Alpes a Sicilia, existe una preparación artesanal muy cuidada de las costumbres, vestimenta, de la puesta en escena o de los carros. Sólo se deja al azar el deseo de divertirse del público y la fantasía en el diseño de las máscaras. En cada lugar, desde la ciudad al valle, del mar a la montaña, hay una escenografía diversa, irrepetible: la arquitectura de una plaza, el curso de un río, el sendero de un bosque, los salones de un palacio. En todas partes el común denominador es la fiesta: el rito pagano del enmascaramiento carnavalesco se mezcla con las tradiciones católicas locales y repite cada año en gestos y usos siempre más juguetones y magníficos.
Para todos el carnaval, que este año culmina el lunes, es el momento de la explosión de los sentidos y la necesidad al menos por un día, de olvidar los problemas y dificultades.