Unos llorones

El sábado 19, durante su ponencia en un elegante foro en el que compartió mesa con el secretario general iberoamericano Enrique Iglesias y el economista jefe de Banco Santander, José Juan Ruiz, el presidente José Mujica criticó con inusual dureza a los empresarios uruguayos.

Visiblemente cansado, tras una extenuante jornada que había comenzado en la mañana en José Ignacio y que estaba cerrando esa noche en el Club del Lago de Punta del Este, el primer mandatario dijo que los empresarios locales son personas que "juegan permanentemente al achique", "al favoritismo" y "a la tajada", que hacen "todo lo posible para no pagar impuestos" y que se caracterizan por su permanente "lloriqueo".

La platea estaba repleta de empresarios uruguayos que, convocados por una fundación hasta entonces desconocida, habían pagado más de doscientos dólares para escuchar al presidente denostarles en público. Pero ninguno de ellos levantó la mano para responderle al primer mandatario. Ni siquiera hubo uno que se levantara de su asiento y abandonara el lugar. Todos, mansamente, soportaron el exabrupto presidencial.

El pasado fin de semana, celebrando en Mercedes los doscientos años de algo que para cualquier observador apasionado tiene poco que ver con nuestro origen como nación, y segundos después de llamar a todos los orientales a la unidad, el presidente volvió al ataque. Al asegurar que las trabas argentinas contra los productos nacionales "se van a levantar", Mujica dijo que los empresarios locales "siempre se van a quejar y a llorar".

¿Por qué el presidente ataca tanto a los empresarios uruguayos? ¿Qué hay detrás de estos ataques? ¿Qué busca? ¿Comprobar que nadie se anima a llevarle la contra al presidente desde el sector privado, por temor a que la ira oficial caiga sobre sus emprendimientos? ¿Cuánto pesa, en esta opinión "sesentista" del empresariado nacional, el pasado del propio Mujica?

¿Acaso ignora el presidente que en tiempos de crisis han sido los empresarios nacionales los que han mantenido el país en funcionamiento? ¿Acaso olvida que son los empresarios los que asumen riesgos, los que pagan impuestos que financian programas sociales y los que generan el empleo que luego los gobiernos -el actual no es una excepción- muestran como un logro de las políticas estatales?

El presidente, ¿opina lo mismo de los inversores (empresarios) extranjeros que de los empresarios uruguayos? ¿Por qué a algunos les pone la alfombra roja, les invita a invertir en el país y les ofrece "tajadas" bajo la forma de exoneraciones fiscales, y a quienes ya están aquí y nunca se fueron les critica con tanta dureza?

¿Qué dirá el presidente en abril, cuando tenga que hablar ante empresarios nacionales y extranjeros en el Conrad? ¿Reafirmará que se trata de una casta de "llorones" y "quejosos", que sólo buscan no pagar impuestos y alguna "tajada"? ¿O les invitará a invertir en un país que los quiere y los necesita y les promete facilidades para que desarrollen sus emprendimientos y asuman riesgos?

elpepepregunton@gmail.com

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