Gobiernos de todo el mundo trata de sacar a sus ciudadanos residentes en Libia ante el caos que vive este país norteafricano, al tiempo que crecen las protestas de los expatriados contra algunos países ante la lentitud de la repatriación.
El temor a una guerra civil en Libia impulsó a diferentes países a fletar barcos y aviones para poner a sus expatriados a salvo, pese a las malas comunicaciones y los violentos disturbios que vive el cuarto productor africano de petróleo.
Miles de extranjeros atestan el aeropuerto de Trípoli con la esperanza de poder escapar del caos. Los que ya huyeron de Libia describieron escenas de anarquía y aseguraron que los suministros de agua y alimentos se están agotando.
Mientras el líder libio Muamar Kadhafi se aferra al poder, China puso en marcha una vasta operación por tierra, mar y aire, para evacuar a los más de 30.000 chinos que residen en Libia, de los cuales 15.000 ya empezaron a ser trasladados el jueves a la isla griega de Creta.
Tailandia aseguró que está preparando un dispositivo para trasladar a sus 23.000 ciudadanos a Malta, aunque recomendó que por el momento permanezcan en sus casas y no se desplacen al puerto.
"He recibido información de que la carretera es peligrosa debido a los saqueos", justificó el primer ministro tailandés Abhisit Vejjajiva.
Cientos de estadounidenses y de otras nacionalidades embarcaron en Trípoli en un ferry fletado por Estados Unidos pero el fuerte oleaje retrasó su salida hacia Malta.
Turquía ya repatrió a más de 6.000 de sus ciudadanos en los tres últimos días, pero quedan aún más de 19.000 turcos en Libia.
Los operativos logísticos son más complicados para los países asiáticos, que cuentan con 150.000 trabajadores mal remunerados en Libia, de los cuales hay unos 60.000 bangladesíes y 30.000 filipinos.
Migrante International, un grupo de apoyo a trabajadores filipinos expatriados, denunció que los filipinos residentes en Libia han sido abandonados a su suerte, al tiempo que el vicepresidente del país, Jejomar Binay, planea viajar a la zona para estudiar planes de emergencia.
Uno de estos inmigrantes, Gary Martinez, dijo sentirse abandonado por su gobierno. "Hablamos anoche con un grupo de trabajadores de la construcción y van a tratar de cruzar hoy (jueves) la frontera de Egito en autobús, porque no tienen noticias de ningún funcionario del gobierno", explicó.
India anunció que un barco con capacidad para un millar de personas llegó a las costas libias para comenzar a evacuar a los 18.000 egipcios residentes en Libia, agregando que la operación estaba siendo obstaculizada por las malas comunicaciones.
Un vuelo con 150 trabajadores en el sector petrolero llegó a Londres procedente de Trípoli.
Brasil, Canadá, Corea del Sur y Vietnam también se esfuerzan por sacar de Libia a sus ciudadanos.
La Unión Europea está preparada para evacuar a 10.000 europeos, según anunció el miércoles el ejecutivo comunitario.
Dos aviones con 500 franceses llegaron el miércoles a París y 300 trabajadores rusos pudieron regresar a su país por avión.
Antes esta situación en Libia, Italia, que ya vivió una oleada de inmigrantes tras la caída del régimen tunecino, alertó de un "éxodo bíblico".
"Ya sabemos lo que nos espera cuando caiga el régimen libio: una ola de entre 200.000 y 300.000 inmigrantes, advirtió el ministro de Relaciones Exteriores Franco Frattini. (AFP)