La población debe prepararse para recibir los efectos de un tsunami burocrático, especie de olas gigantes ocasionadas por huracanes o temporales, que se descargará sobre el país a partir de este año. El fenómeno ha sido puesto en marcha por el presupuesto nacional para el próximo quinquenio, que empezó a regir el 5 de enero pasado, día de publicación de su texto en el "Diario Oficial".
Se trata de un niño robusto, de 867 artículos, gestado en agosto del año pasado cuando el Poder Ejecutivo remitió la iniciativa al Parlamento y que, tras su alumbramiento, amenaza conmover el país como los golpes meteorológicos que han asolado diversas costas, pese a que el oficialismo se ha llenado la boca adelantando que es el mejor presupuesto que ha tenido el país en los últimos tiempos. Casi todo es cuestión de memoria y habrá que esperar para ver sus efectos antes de emitir opinión, aunque lo que se ve no permite ser muy optimista.
En primer lugar, utilizando un mecanismo que va a permitir ejercer en grado superlativo el clientelismo que tanto se ha criticado, se crean centenares de cargos de particular confianza, que el gobierno puede designar y movilizar a su comodidad. Esto ya sea transformando como tales a los actuales Directores de Propiedad Industrial, Museo Histórico, Instituto de Estadística, de Energía, de Catastro, de la Pequeña y Mediana Empresa como al Auditor Interno de la Nación y al Inspector de Trabajo.
O sino creándolos directamente, en una larga e incompleta lista donde, a título ilustrativo, pueden mencionarse tres cargos en la Unidad de Seguridad Vial de la Presidencia, cinco para la Secretaría del Ministerio de Defensa; un Director de Sanidad, y dos de Servicios de las Fuerzas Armadas, más, en Interior, un Director del Instituto Nacional de Rehabilitación y otro de Sanidad Policial; en Ganadería, uno para Desarrollo Rural; en Turismo, un Director Nacional; en Transporte uno de Planificación y Logística, otro de Descentralización y Coordinación Departamental más un Coordinador del Área Metropolitana; en Cultura, uno para Cooperación Internacional y un Director General del Patrimonio; en Salud, un Director de Programación Estratégica y un Sub Director de la Salud junto a otro para el Sistema Nacional y un último en Vivienda para la Vivienda Rural.
Tal vez agotados por la inventiva, se distribuyeron millones de pesos facultando a todos los Ministros a contratar Adscriptos; al Presidente de la República a crear seis cargos de Coordinadores Regionales (son los 18 Coordinadores Departamentales que se quisieron crear inicialmente), sin perjuicio de la facultad de contratar nuevo personal que se considere imprescindible, diez cargos de Asesores, becarios y pasantes, un Coordinador de Políticas Territoriales, y un Director de Seguridad de la Información.
En Defensa se crean 59 nuevos cargos para la Dirección General, más rubros para contratar "personal que se considere imprescindible". Y en el Ministerio del Interior se crean cien cargos de Administrativos, se autorizan contratos zafrales, a los que agregan unos 1129 Operadores penitenciarios, que tal vez puedan ser necesarios. a los que deben agregarse 13 Licenciados, Abogados, y Contadores; en la Dirección Impositiva, 51 nuevos cargos, un nuevo Abogado para la Aduana y becarios para Loterías.
En Relaciones Exteriores por su parte, se crean cinco cargos de Embajadores itinerantes, más 28 nuevos cargos en el Escalafón exterior y siete cargos para la ejecución de política exterior, autorizando casi 20 millones de pesos para contrataciones, pudiendo cerrarse la lista, por ahora, con partidas similares al Ministerio de Ganadería, al de Industria y al de Turismo.
Dando por descontado el agotamiento del lector luego de tomar conocimiento de esa larga lista, se considera un deber de lealtad agregar que lo que falta por exhibir es tanto o más extenso que todo lo que ya se ha mostrado y está constituido por los millones que se autorizaron para gastos donde aparecen los más insólitos y curiosos emprendimientos.