Trabas argentinas buscan mitigar fuga de capitales

Gobierno. Necesita desincentivar a las importaciones

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Para los economistas argentinos, la razón por la que el gobierno de Cristina Fernández amplió las licencias no automáticas no es proteger la industria local sino intentar mitigar la fuga de capitales. Por eso busca desincentivar importaciones.

El llamado de la ministra de Industria argentina, Débora Giorgi, a su par Roberto Kreimerman, en el que se comprometió a que el ingreso de productos uruguayos no se verá afectado, trajo algo de calma desde el lado argentino.

Esa comunicación con el gobierno uruguayo y la reunión de la ministra con su colega brasileño Fernando Pimentel el viernes pasado en Buenos Aires tienen un objetivo común: no afectar la relación con los dos socios comerciales ante el endurecimiento de los controles a las importaciones previsto para este año en Argentina.

Es que más allá de que el argumento del gobierno de Cristina Fernández para justificar la ampliación de la lista de productos sujetos a la aplicación de licencias no automáticas sea el de preservar de la competencia desleal a los trabajadores, economistas creen que la principal motivación es otra.

"El gobierno necesita mantener un nivel de superávit comercial alto que le permita financiar la fuga de capitales, más aun en un año electoral. Y por eso busca desincentivar, como sea, las importaciones", señaló Abel Viglione, economista de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL).

La fuga de capitales -esto es, dinero que va al exterior, a las cajas de seguridad o al colchón- alcanzó el año pasado los US$ 11.410 millones, según datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA). Las proyecciones indican que este año la salida ascenderá hasta unos US$ 12.000 millones debido a la mayor incertidumbre que generan tradicionalmente los años de elecciones presidenciales en Argentina.

En sentido contrario, por el fuerte crecimiento de la economía y el salto del consumo en el mercado interno, el superávit comercial viene cayendo.

En 2010 el saldo de la balanza comercial alcanzó los US$ 12.057 millones, 28,6% menos que el año anterior. Para este año, las estimaciones indican que el superávit caerá un escalón más y rondará los US$ 10.000 millones arrastrado por el alza de las importaciones.

"El 2011 será el primer año desde la caída de la convertibilidad en que la fuga de capitales será mayor al superávit de la balanza comercial. La diferencia de US$ 2.000 millones no es preocupante y puede ser cubierta sin problemas por el BCRA, pero por las dudas el gobierno está decidido a controlar las importaciones con cualquier método", dijo Viglione.

Uno de esos métodos es la ampliación de la lista de productos sujetos a las licencias no automáticas, lo que disparó la preocupación en Uruguay de empresarios de las industrias textil y autopartista, entre otros sectores.

"Si fuera uruguayo, yo también estaría preocupado. Argentina desnaturaliza en la práctica el instrumento de las licencias no automáticas: en lugar de liberar el 100% de las licencias entre 30 y 60 días, como lo establece la norma de la Organización Mundial de Comercio (OMC), el gobierno maneja esos plazos en forma arbitraria. ¿Sabe cuántas veces a los jugueteros les permitieron ingresar los productos recién el 7 de enero, después de Reyes?", señaló Diego Pérez Santisteban, presidente de la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA).

El compromiso asumido el viernes por Giorgi con Kreimerman apunta a despejar esas preocupaciones. Es que para sectores como el textil y la vestimenta, una demora de 120 días en el permiso de ingreso directamente los expulsaría del mercado porque los productos ingresarían al país ya fuera de temporada.

Pero los temores de los industriales uruguayos no se agotan en las licencias no automáticas. La necesidad de que los dólares que ingresan por el comercio exterior alcancen para financiar la dolarización de los portafolios llevó a la Casa Rosada a poner también en práctica el poder disuasorio del polémico secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.

Un comunicado enviado a comienzos de mes por la Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas (Cadam) a sus socios -y al que accedió El País- informó que comenzó a regir la orden de Moreno para que no se importen productos que tengan un equivalente en la industria local, salvo en compras a Brasil.

Esa orden, que afecta a empresas alimenticias uruguayas, es fruto de un acuerdo alcanzado a fines del año pasado entre la Secretaría de Comercio Interior con las cadenas de híper y supermercados y autoservicios chinos. "Nunca hubo una resolución firmada y publicada, sino indicaciones formales del secretario Guillermo Moreno para que a partir de 2011 nos comprometiéramos a no importar alimentos que sean fabricados en el país", dijo una fuente de la Cámara Argentina de Supermercados. Aunque las importaciones del rubro alimenticio representan solo el 3% del total de alimentos vendidos en Argentina, la necesidad de que la balanza comercial no caiga obliga a cerrar todos los grifos disponibles.

Necesidad: Argentina tiene que mantener un nivel de superávit de comercio alto.

Licencias: "Si fuera uruguayo yo también estaría preocupado", dijo un importador.

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