JAVIER GARCIA
Transcribo un resumen de la versión taquigráfica de mi intervención en Diputados, contraria al reparto de partidas entre los funcionarios de la Cámara.
"No voy a votar este Presupuesto. No lo voy a hacer por la coherencia entre lo que hago, lo que voto y lo que digo. Si cualquier otra oficina del Estado hiciera lo que incluye este Presupuesto, lo criticaría con acidez. No creo que estén bien administrados los dineros públicos.
Se debe "velar por lo que considero es la buena administración de los dineros, que no son del Estado, error conceptual que se suele tener en la dirigencia política, sino de la sociedad; son de doña María y de don José que, mediante el pago de sus impuestos, financian los presupuestos del Estado. Nosotros tenemos que cuidar los dineros de doña María y de don José como cuidamos los nuestros. Son los dineros ajenos, los de otros, y si uno debe tener cuidado con los propios, mucho más debe tener cuidado con los de otros.
También voto en contra de este Presupuesto porque tantas veces todos hablamos de la manida reforma del Estado y nuestras oportunidades, las que tenemos nosotros entre manos es más: las que tengo yo como Representante de la oposición, son tan pocas que debo aprovechar ésta para decir hacia dónde creo que debería ir ese Estado que todos queremos reformar y que nunca reformamos. ¿Cuáles son esas cosas tan particulares que tenemos en el Estado uruguayo que al final creemos que son normales? Pagamos por "presentismo". Es decir que admitimos que lo normal es que el funcionario público falte, y me incluyo como funcionario público, porque lo somos y de un escalafón muy particular porque nuestro contrato se renueva cada cinco años. Si en una empresa privada, en una panadería, en un kiosco o en una industria cualquiera, el empleado falta, lo que se hace es descontarle ese día. Aquí, en el Estado, se hace al revés y se dice: "Si usted faltó, es normal; vamos a pagarle a quien viene siempre". ¡No! No tenemos derecho a hacerlo porque todos los funcionarios públicos revestimos una característica muy particular: determinadas circunstancias y normativas permiten que gocemos de muchos más beneficios que un trabajador de una panadería, de un kiosco o de una mercería.
¡Y después se premia "el Compromiso con la Gestión"! Pregunto, ¿cómo no puede estar comprometida con la gestión una persona que tiene un trabajo como el mío y se lo paga la gente? ¿Cómo es eso que, además del sueldo, tenemos que pagar el "Compromiso con la Gestión" para que la gente venga a trabajar? Creo que ningún uruguayo puede entender que esto sea así porque lo digo en forma sincera y con respeto- es inentendible.
Entonces, voy a actuar como dije por mi convicción con respecto a la coherencia que se debe tener en el ejercicio de la vida pública y política, por creer que la austeridad es algo que se debe cuidar siempre, cuando la economía está bien y cuando la economía está mal, y porque entiendo que debemos cuidar los dineros de la gente tal como mencioné hace algunos segundos con mucho más celo que lo que podemos cuidar el dinero que nos pertenece.