De arriba

Tabaré Vázquez llegó al gobierno prometiendo que haría pagar más a los que más tenían. La verdad es que, cuando asumió el poder, los que tenían más ya pagaban más que los que tenían menos o no tenían nada. Es simple. El que tiene dinero, consume. El que consume paga impuestos. Más consume, más impuestos paga. El que tiene menos, consume menos. Y paga menos impuestos. Y el que no tiene nada, no consume nada y no paga impuestos.

Lo que Vázquez y Astori hicieron en el primer gobierno frenteamplista fue hacer que los que tenían más y ya pagaban más, pagaran todavía más. La reforma tributaria hizo que todos quienes tuvieran un ingreso decente comenzaran a pagar más impuestos (¿se acuerdan cuál era el mínimo no imponible?), a través de un Impuesto a los Ingresos disfrazado de Impuesto a la Renta.

¿Qué pasó? El Estado comenzó a recaudar más. Mucho más. Y ese dinero lo usó el gobierno para pagar subsidios y financiar planes de emergencia social para quienes poco o nada tenían. La emergencia pasó. Pero los impuestos quedaron.

La economía aceleró su ritmo de crecimiento (Batlle la había dejado en crecimiento, incluso tras el cataclismo de 2002). El desempleo bajó y bajó, hasta niveles históricos. Y el salario real no paró de aumentar. ¿Qué significa eso? Que quienes no tenían trabajo lo encontraron, y que los salarios que se pagaban aumentaron. Eso se reflejó en un consumo que explotó y que aumentó más la recaudación del Estado.

Ahora algunos sectores del Frente Amplio sostienen que el IVA no debe bajar para todos, como la izquierda había prometido, sino sólo para los que menos tienen. Y el MPP, y el propio ex presidente y ya candidato, ahora proponen aumentar nuevamente los impuestos que recaen sobre quienes más ganan, mientras los comunistas quieren sacar incentivos a los inversores y castigar a quienes exportan.

¿En qué mundo vive el gobierno? ¿Cómo es posible que en un momento en que no se consiguen trabajadores para hacer determinadas tareas, porque los niveles de empleo son altísimos, desde el Estado se siga subsidiando alegremente y sin pedir contrapartida alguna a quienes no trabajan porque no quieren? Y si se quiere mantener a estas personas, ¿por qué no se propone el gobierno generar desde el Estado el ahorro que permita financiar estos subsidios, en lugar de seguir castigando al que trabaja, al que produce, al que se esfuerza, al que consume y está soportando sobre sus espaldas todo el peso de la burocracia del Estado y, a la vez, a miles y miles de compatriotas que prefieren no hacer nada porque, después de todo, siempre es mejor que otro se deslome para que uno tenga celular, se cuelgue del cable y la luz, y viva a expensas del prójimo?

¿Ese es el modelo que el Frente Amplio quiere imponer? ¿Un país donde los que trabajan y producen sean condenados a mantener a quienes no hacen nada? ¿Este es el País de Primera que se prometió? ¿Qué pasará si todos nos sentamos a esperar que "otro" nos pague la cena?

¿Qué esperan los que pagan la fiesta para hacerse oír?

elpepepregunton@gmail.com

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