En Irán, donde las autoridades buscan asimilar las revueltas árabes a la revolución islámica que les llevó al poder hace 32 años, los críticos del régimen volvieron a salir a la calle ayer, 14 meses después de que la represión acallara sus protestas.
Decenas fueron detenidos como resultado de la manifestación. La cadena de noticias Al Arabiya anunció que por lo menos hay un muerto. Y la agencia oficial Fars, que calificó a quienes salieron a las calles de "hipócritas", dijo que había "un muerto y varios heridos".
"Las fuerzas de seguridad arrestaron a decenas de manifestantes en diversas partes de Teherán", informaba la noche de ayer Kaleme, la web del dirigente opositor Mir Hosein Musaví. Entre los detenidos, estuvo también, durante cuatro horas, el cónsul de España en Teherán, Ignacio Pérez-Cambra.
Miles de personas desafiaron la prohibición oficial y respondieron a la convocatoria "en apoyo de los pueblos de Egipto y Túnez", lanzada la semana pasada por el propio Musaví y por el ex presidente del Parlamento, Mehdi Karrubí.
Ambos siguen contestando la reelección del presidente Mahmud Ahmadinejad en los comicios de 2009, pero no habían osado convocar una nueva protesta desde que el 11 de febrero del año pasado fracasará su llamamiento a manifestarse por el aniversario de la revolución. Durante los seis meses anteriores, cerca de 80 personas resultaron muertas, centenares heridas y miles detenidas en una ola represiva sin precedentes desde los primeros años de la República Islámica.
Musaví y Karrubí aprovechan el entusiasmo con el que el régimen ha abrazado las revueltas árabes para tratar de recuperar el ímpetu perdido, o al menos poner en evidencia el cinismo de los gobernantes.
Desde que triunfara el levantamiento tunecino, muchos jóvenes iraníes han estado preguntándose ¿por qué Túnez pudo, pero Irán no? La respuesta la encontraron ayer. A diferencia de en Túnez y en Egipto, donde los militares decidieron no disparar contra sus ciudadanos, el monopolio de la fuerza en Irán lo ejerce la Guardia Revolucionaria, y tienen una suerte de Ejército ideológico cuya fidelidad al régimen está fuera de duda.
Muchos activistas criticaron que la convocatoria se hiciera con tanta antelación. "Les han dado suficiente tiempo para prepararse y abortar cualquier intento", aseguraba el pasado fin de semana una joven profesional que simpatiza con los reformistas. De hecho, las fuerzas antidisturbios esperaban a los manifestantes desde antes de las tres de la tarde y, de acuerdo con testimonios recogidos por las agencias de prensa, los agentes dispararon gases lacrimógenos para impedir que llegaran hasta la plaza de Azadí (Libertad). También constataron que milicianos basiyís en moto recorrían las calles. Y también denunciaron que golpearon a los jóvenes y hubo disparos.
"Sobre las cinco, cuando salía de mi trabajo en la zona de Fatemí, oí disparos. Algunas personas decían que habían sido al aire, otras que había heridos, e incluso muertos. Yo no lo vi, pero había bastantes antidisturbios", relató un joven ingeniero al que le sorprendió ver más gente que de costumbre en la calle. "Era como si estuvieran esperando algo", aseguró.
Al principio los manifestantes se fueron congregando en silencio, pero poco a poco empezaron a oírse los gritos de "Muerte al dictador" -en referencia a Ahmadinejad- y "Te apoyamos Musavi". Algunos quemaron tachos de basura.
Las fuerzas de seguridad también rodearon los domicilios de Musaví y Karrubí para impedir que pudieran unirse a la manifestación. "Incluso han amenazado a los escoltas de Musaví con no permitirles salir de la casa por todos los medios", aseguraba Kaleme, dando a entender la tensión.
Ambos dirigentes llevan en virtual detención domiciliaria desde las protestas de 2009, pero el pasado jueves las autoridades reforzaron la seguridad en torno a la casa de Karrubí e incluso le cortaron el teléfono, después de que concediera una entrevista a The New York Times. El jefe del poder judicial, Sadegh Lariyaní, reconoció que si no se les había detenido era para no convertirles en héroes y que la decisión estaba en manos del líder supremo.
Como viene siendo habitual desde las elecciones de 2009, las autoridades iraníes prohibieron a los medios extranjeros acreditados en Irán que acudieran a la convocatoria. De ahí que la información sea muy fragmentaria y resulte difícil estimar el alcance de la protesta.
Además de en Teherán, también hubo manifestaciones en Isfahán, Shiraz, Rasht, Mashhad y Kermanshahr, según diversos testimonios. La agencia Reuters informó de "decenas de detenciones" en Isfahán, la tercera ciudad del país. Por la noche, volvieron a oírse los gritos de Allah-u Akbar (Dios es el más grande) desde las azoteas.
La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, saludó el "coraje" y las "aspiraciones" de los manifestantes, y llamó a Irán a "abrir" su sistema político, "como lo hizo Egipto".
"Apoyamos los derechos universales del pueblo iraní. Merecen los mismos derechos" que los exigidos por los manifestantes que ayudaron al derrocamiento de Hosni Mubarak "y que son parte de sus propios derechos naturales", dijo.
En tanto, el director general de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), Yukiya Amano, informó ayer que "Irán produce uranio enriquecido a entre 3,5% y 20%. Lo producen progresivamente y de manera constante".
Clinton: "Queremos para los iraníes las mismas oportunidades que alcanzó Egipto".
Países de la región se suman
Yemen
"Luego de Mubarak, Alí", gritaban miles de manifestantes, en referencia al presidente Alí Abdalá Saleh, en el poder desde hace 32 años. Los manifestantes marcharon hacia la Plaza Tahrir -mismo nombre que la de El Cairo-, pero las fuerzas de seguridad instalaron barreras para impedírselo. Centenares de partidarios del gobierno atacaron a los manifestantes con palos y piedras.
Bahréin
Las fuerzas de seguridad de Bahréin dispararon ayer gas lacrimógeno y balas de goma para dispersar a manifestantes. Los grupos opositores buscan la transferencia de más poderes al Parlamento y acabar con los controles que la monarquía tiene sobre el gobierno. Por su parte, las autoridades prometieron reducir los controles del Estado sobre los medios de comunicación. Y la semana pasada, el rey Hamad bin Isa Al Khalifa otorgó a cada familia bahreiní cerca de 2.700 dólares.
Irak
Cientos de iraquíes se manifestaron ayer en las calles del centro de Bagdad para quejarse de la corrupción y la falta de servicios públicos, que afectan al país desde hace años. "Gobierno, deberías aprender las lecciones de Egipto y Túnez", gritaban los manifestantes mientras marchaban.
Argelia
El ministro argelino de Relaciones Exteriores, Mourad Medelci, dijo que las marchas en su país para reclamar un cambio de sistema seguirán siendo "movimientos minoritarios" y confirmó el levantamiento del Estado de emergencia "en los próximos días". Para el sábado está convocada otra marcha.
Gobierno palestino disuelve gabinete
Forman nuevo gobierno de cara a las elecciones
RAMALÁ | El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas, encargó ayer al primer ministro Salam Fayad, quien le había presentado la renuncia de su gobierno, la tarea de formar un nuevo gabinete para las elecciones generales previstas antes de septiembre.
La dirección palestina había anunciado el sábado elecciones presidenciales y legislativas de aquí a septiembre para recobrar su legitimidad, tras la debacle de los regímenes egipcios y tunecinos, a los que estaba vinculada, y las filtraciones sobre la negociaciones de paz con Israel.
"Mahmud Abas encargó a Salam Fayad formar un nuevo gobierno cuya prioridad será responder a las exigencias con vistas a las elecciones presidenciales, legislativas y municipales", según un comunicado oficial.
El presidente palestino "afirmó que el nuevo gobierno debería centrar sus trabajos en la movilización de todas las energías con vistas al establecimiento del Estado independiente de Palestina el próximo mes de septiembre", según el texto.
El movimiento islamista Hamas, que controla la franja de Gaza y ganó las últimas elecciones legislativas de 2006, denunció un "cambio de pura forma", según su portavoz, Sami Abu Zuhri, para quien, "sea cual fuere el cambio, seguirá sin contar con la legalidad jurídica". AFP