Damián Vázquez actualizaba con regularidad los precios de los productos en el letrero de su tienda. Hoy, a menudo, no se toma esa molestia. La inflación ha provocado que los precios suban tan rápido que se cansó de mantenerse al día.
"Cuando se estabilicen un poco los precios, escribiré los nuevos", dijo Vázquez, de 27 años de edad. "Pero en las últimas fechas, los precios han estado cambiando casi cada semana".
La inflación elevada -una debilidad de la economía de Argentina durante décadas- está aumentando otra vez. Economistas independientes dicen que se incrementó de 25% a 30% en 2010, el nivel más alto desde la desastrosa devaluación del año 2002.
Los pobres ya están sintiendo el dolor en esta ocasión. El incremento en los precios de los alimentos comenzó a aventajar los aumentos en los salarios en 2010, lo que llevó a que los argentinos compraran menos alimentos, según economistas privados. Aunque un retorno al tipo de hiperinflación que azotó a Argentina en los años 1970 y 1980 parece poco realista a la mayoría, la inflación no muestra signos de abatirse y hace que se cuestione el éxito de los esfuerzos para una mayor "inclusión social" de la presidenta Cristina Fernández, de quien se espera busque la reelección en octubre.
El fenómeno inflacionario también ha levantado la cabeza en otras partes de América Latina: en Brasil preocupa que la inflación exceda el 5,5% este año y en Venezuela es de 27,2%. El presidente de ese país, Hugo Chávez, ha culpado a los "especuladores" por el aumento de los precios.
Pero en Argentina se ha convertido en un tema político acalorado. Fernández insiste en que la inflación no es un problema, incluso de cara a la evidencia presentada por economistas privados y funcionarios locales en cuanto a que el organismo gubernamental nacional de las estadísticas ha estado proporcionando cifras extremadamente menores sobre la inflación y la pobreza durante cuatro años.
El índice inflacionario oficial del gobierno, de 10,9%, es de menos de la mitad de las estimaciones de economistas privados y firmas como Ecolatina, que en enero lo colocaron en 26,6% para 2010. Además, la cifra oficial de 12% de pobreza también está muy por debajo de los cálculos independientes, de cerca de 30%.
Amado Boudou, el ministro de economía, dijo en noviembre que la inflación es un problema de "las clases media y alta", y responsabilizó a las compañías por incrementar los precios.
Manipulación. A principios del año 2007, el gobierno del entonces presidente Néstor Kirchner, quien murió el año pasado, empezó a manipular los datos del organismo de estadísticas, comentó Martín Redrado, quien era el principal jerarca del Banco Central de Argentina en ese momento.
Desde entonces, el índice inflacionario acumulativo ha sido de 120%, dijeron economistas privados, aunque el gobierno informó que fue de 39% en el periodo de cuatro años, según una comparación del diario La Nación del mes pasado.
La manipulación de las estadísticas ha incrementado drásticamente el riesgo de Argentina, ha ahuyentado a inversionistas extranjeros y ha complicado los esfuerzos del país para retornar a los mercados crediticios, incluso mientras actúa para arreglar una deuda por US$ 100.000 millones de la mora de 2001.
Críticos dicen que el gobierno también se niega a imprimir billetes en denominaciones mayores a los 100 pesos porque sería reconocer el aumento en los precios.
El gobierno de Kirchner trató de disipar las inquietudes sobre la creciente inflación al hacer que la economía siga creciendo a tasas parecidas a las de China, en gran medida impulsadas por los altos precios del frijol de soja.
El oficialismo dice que el país está en medio de un auge del consumo y señala la venta interna de automóviles, que alcanzó niveles récord en el año pasado.
Desde luego que los argentinos gastan, pero muchos lo hacen a crédito. La deuda de las tarjetas aumentó 45% en noviembre de 2010 respecto a 2009. Sin embargo, Argentina tiene la proporción más baja de deuda privada respecto del producto interno bruto en Latinoamérica, según estimaciones de diversos economistas.
Y éste puede ser parte del problema, según explican los economistas: el consumo interno sobrepasa los límites de la producción, provocando la inflación. Es que el gobierno no ha inspirado el tipo de confianza que ayudaría a incrementar la inversión y, por extensión, el suministro de bienes.
Además, al manipular los datos económicos, el gobierno crea un entorno en que los proveedores y productores, al operar sin cifras confiables, sienten la libertad de incrementar los precios aparentemente a voluntad, señalan los expertos.
El escándalo en cifras
10,9% Fue la inflación acumulada de 2010, según los datos brindados por el gobierno kirchnerista.
26,6% Fue la inflación acumulada de 2010, según economistas y consultoras privadas argentinas.
39% Fue el índice inflacionario acumulativo en el período comprendido entre 2007 y 2010, según el gobierno "K".
120% Fue el índice inflacionario acumulativo en el período comprendido entre 2007 y 2010, según los economistas privados y las consultoras del vecino país.