RUBEN LOZA AGUERREBERE
Decía Joseph Conrad: "Los libros son parte integral de la vida de cada uno". Y ahora confirma estas palabras el escritor triestino Claudio Magris (Premio Príncipe de Asturias, entre otros) y uno de los intelectuales mayores de nuestro tiempo, con este volumen que ha titulado "Alfabetos" (Anagrama/Gussi).
Se trata de un viaje por los libros de literatura, de quien es un experto en el tema de los recorridos, dicho sea de paso, porque a él debemos las memorables página de "El Danubio", que recogen cuanto ellas bañan.
Confiesa en las líneas prologales que ha recibido "una entonación fundamental" de los grandes escritores épi- cos, que aquí visita, entre ellos, Tolstoi, Melvilla, Guimaraes Rosa, Faulkner. A tales enumera.
Otros, como Kafka, le han develado la insuficiencia o la irrealidad de la vida o sea la odisea del individuo que no logra volver a casa. Por cierto, entre aquellos cuya risa y sonrisa nace del desencanto, menciona y analiza a Cervantes y Sterne, y luego da un paso en busca de los relatores de la odisea moderna, y, en este caso, analiza las obras de Flaubert y de Italo Svevo.
Y, por cierto, no puede faltar en el vasto paisaje de la literatura ese maestro único que es Borges, quien dejo dicho que no se ufanaba de los libros escritos sino de aquellos que había leído. Estas palabras son, en cierta medida, las que también busca homenajear, con este espléndido libro Claudio Magris, quien también prefiere destacar la gloria de los libros ajenos sin mencionar siquiera cuánto de bueno él ha escrito.
Todas fueron dadas a conocer en "El Corriere della Sera".
Es una tarea por demás compleja dar una idea de este libro y los juicios de Claudio Magris. Iremos pues, a algunos autores no nombrados ya, por ejemplo, al español Jorge Semprún, sobre el que escribe, recordando que fue espía comunista, luego expulsado de ese partido y "crítico implacable de sus errores y horrores", y terminó como Ministro de Felipe González.
Semprún, quien integra sus invenciones en sus memorias, como Malraux, fue en Buchenwald el preso 44.904 y sobrevivió la aniquilación. Destaca asimismo la grandeza "poética y humana" de Ernesto Sábato. Por cierto, elogia sin retaceos el libro de Jean Daniel, "Camus. A contracorriente", que hemos elogiado en esta misma columna.
Y dice que "la grandeza de Camus consiste en haber unido una ética inflexible a una inagotable capacidad de felicidad, de vivir la vida como un baile popular o un soleado día de mar".
Hace un homenaje a Emily Bronte y su desgarradora "Cumbres borrascosas", que "como todos los grandes libros", dice, "obliga al lector a regresar a la ingenuidad de la adolescencia". Habla, en fin, de luces, de sombras y abismos, en libros que, como Sterne o Hemingway, conservan intactas la amabilidad y la seducción.
Por ello, pero por mucho más, "Alfabetos" es un libro rebosante de ideas. Recorre con sabiduría los textos que permiten conocer y ordenar al mundo, ensanchando los confines de la literatura y de la vida y, de esa forma, ayudándonos a ser mejores.