Estrategias para huir y también ser visto

Escapar al espionaje es tarea casi imposible. Lo puede atestiguar Britney Spears, que ni en una playa remota de alguna isla caribeña puede evitar a los paparazzi, y también lo puede reafirmar Moria Casán, que siempre es capturada in fraganti con alguno de sus novietes juveniles. Lo mejor, entonces, es tener un enorme refugio. El problema es que será fácilmente identificable, como puede comprobar Shakira.

Tras su ruptura, supuestamente definitiva, con Antonio de la Rúa, la colombiana ha sido vinculada con el futbolista Gerard Piqué. Si bien no sale ni una sola palabra de ninguno de los dos, todo el mundo quiere saber lo que pasa ahí. Y lo único que ha encontrado el público es una gran pared de una mansión en Barcelona.

La casa corresponde al nadador olímpico David Meca, que se la alquiló por un año. Aparte de eso el deportista no ha dicho nada más, salvo "No seáis malos", cuando la prensa le preguntó con insistencia si el alquiler está a nombre de Shakira y de Piqué. El misterio sigue presente, pero al menos ahora tiene una fachada. Los paparazzi ya se apostarán ahí día y noche, comprobando quién sale y entra, ansiosos por tener la primera foto que demuestre que Shakira está en pareja. Además, se rumorea que hay medios que pagarían decenas de miles de euros por esa foto. Así que ante esa realidad, la mejor estrategia para la colombiana sería mudarse exactamente a las antípodas de esa casa.

No hay refugio.

Es inevitable pensar en la historia del casamiento de Tom Cruise y Katie Holmes. Se encerraron hace cuatro años en un castillo en Italia para celebrar una fastuosa boda. Lo curioso es que se hizo a puertas cerradas y el castillo fue literalmente asediado por periodistas de todo el mundo que inundaron el pueblo cercano desesperados por la más mínima foto o el menor dato al respecto. Parece absurdo pero es lo que ocurre siempre en estos casos: para lograr pasar desapercibido lo mejor es encerrarse en el lugar más visible.

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