CARLOS MAGGI
Hubo entre nosotros tres décadas que llamamos los años dorados (1900 -1930). Pero el brillo de ese tiempo no fue el brillo del oro, sino el brillo de una generación que cambió el país. En el principio corresponde leer a Luis Alberto de Herrera. Cuando tenía 13 años se enteró del levantamiento armado de los intelectuales que pelearon en el Quebracho (1886).
Supo que iban contra el dictador Máximo Santos en una batalla romántica, y que fueron fácilmente derrotados por el ejército profesional al mando del general Máximo Tajes (34 años) que ese mismo año ocuparía la Presidencia de la República.
Tajes, después de la pelea desigual, trató a sus enemigos como a muchachos dignos de aprecio; entre ellos estaban José Batlle y Ordoñez (30 años) y Eduardo Acevedo Díaz (35 años). Una década después del Quebracho, el joven Luis Alberto de Herrera empezaría un libro donde está una de las claves del 900; el libro se publica en 1901 y se titula "La tierra charrúa."; vale decir: una manera de aludir a la tierra purpúrea, para negarla del modo más serio:
- "Algunas ideas de concordia deshojadas sobre la tumba de mi padre, en el tercer aniversario de su muerte", dice el epígrafe.
Escritas con buen estilo, seleccionó frases de ese texto iniciador:
- "Disparate mayúsculo se comete al afirmar que la tradición de la libertad y del honor pertenece en exclusivo a este o a aquel partido. Blancos y colorados han sido actores en sucesos épicos, unas veces deprimentes, otras turnándose en el error y en la pureza.
Mirados en conjunto, nuestros caudillos, a pesar de sus evidentes pecados ¿puede decirse que un afán culpable de rapiña, de crimen, de traición, o de negocio los lanzó alguna vez por la mala senda? Jamás. Fue la cólera, fueron sus escasos alcances, las singulares situaciones de la época, el enceguecimiento de la ignorancia, la pasión desatada, los factores que empalidecieron su conducta. Nada de infamia calculada".
"Y ese punto de partida honrado es el que salva su prestigio ante el fallo de la historia. Por eso es que nunca vacilaremos en titular padres de la patria a Fructuoso Rivera, a Manuel Oribe y a otros pocos orientales de vigoroso perfil clásico. Esos, como Artigas, como Lavalleja, han sido caudillos en el concepto más dilatado de la palabra". "A ellos pudo aplicarse el comentario que arrancó a Mme. De Staël, el estado social de los polacos: "Están sazonados para la independencia nacional, pero todavía, son demasiado jóvenes para la libertad política".
"Que el advenimiento de la tolerancia sincera y sin presiones molestas sea un hecho definitivo. Para llegar a ese puerto de dicha, ofrecen segura brújula estas palabras mágicas que debieran labrarse a fuego en la memoria de todos: PAZ, EDUCACIÓN, OLVIDO." (1)
Herrera elige palabras en procura de una mejor calidad de vida para nuestra gente. Setenta años después, Luis Alberto Lacalle escribe: "¿Cuáles son las constantes que motivan a Herrera?".
En el proceso de la organización cívica que arranca en las postrimerías del siglo XIX, una vez cerrado el ciclo del militarismo, es la búsqueda de formas de la convivencia que culmina en la Constitución de 1918; y que una vez logradas, dan su peculiar fisonomía al Uruguay en el mundo." (2)
Blancos y colorados votaron juntos la designación de Batlle como presidente del Senado; y en 1903, con el voto de los blancos de Eduardo Acevedo Díaz, Batlle sería electo Presidente de la República.
Fue el principio de una larga cadena de entendimientos entre los partidos tradicionales; un modo nuevo de tratarse entre uruguayos, sin perjuicio de las más duras controversias en la prensa, en las cámaras, en la vida misma. Hubo paz, educación; y olvido, prácticamente continuo. El siglo XIX y las patriadas murieron en 1904, junto con el último caudillo, Aparicio Saravia.
Batlle al comentar la victoria del gobierno dijo: "Hagamos votos para que este dolor sea para nosotros una gran lección; porque no dirimamos ya nuestras cuestiones en los campos de batalla, porque las dirimamos siempre alrededor de las urnas". Se produjo en el 900, un "aggiornamento"; y ese cambio en la mente y en las pasiones, fue mucho más allá del campo político, abarcó las más diversas disciplinas.
En la economía hubo una mutación comparable con la revolución de la lana; solo que esta vez, su ejecución fue lenta y complicada; la cadena del frío requirió nuevos transportes y nuevos depósitos, desde la faena hasta el consumo en cualquier parte del mundo, sin ninguna interrupción.
En 1903 se instaló en el Uruguay el primer frigorífico: "La Frigorífica uruguaya S.A."; pero faltaba un siglo para que la venta de carne congelada, consiguiera su verdadera dimensión. El boom de los frigoríficos sigue en la actualidad, lo cual da idea de lo lucrativo pero también lo trabajoso y difícil que resulta, hacerse un lugar en los mercados; así se trate de la mejor carne, como ha logrado producir nuestro país.
- "La historiografía económica reciente ha mejorado mucho nuestro conocimiento del impacto de la Primera Guerra sobre la economía uruguaya (Barrán y Nahum 1985) (Rilla 1992) (Nahum 1997) (Bértola 2000) (Bertino y Bertoni 2003). Ya no se debate. Se pasó de una visión donde las guerras mundiales del siglo XX habían sido instancias favorables al desempeño económico local (a pensar que)… los conflictos mundiales tuvieron impactos esencialmente adversos al crecimiento económico del Uruguay. (3)
Comento: Paradoja plausible: el aggiornamento del 900 creó la imagen de los años dorados a tal grado, que se vio la economía de ese tiempo como creciendo vigorosamente.
Lo que fulguró entonces, fue un cambio virtual que indujo a pensar en tiempos de gran bonanza, sin que hubiera economía creciente. Había nacido un modo nuevo de percibir al otro.
Se repudió la guerra y se desarrolló el derecho laboral, sin darle entrada al materialismo histórico que proponía un enfrentamiento a muerte; la lucha de clases y la dictadura del proletariado.
Entre nosotros, como lo planteó el fabianismo inglés, subsanar los abusos del maquinismo, era un problema a solucionar mediante la legislación del trabajo. Algo antitético a la furia del materialismo histórico de los marxistas.
El batllismo era partidario de los obreros por ser los más débiles.
Había nacido una especial consideración por el tercer lado del triángulo republicano: además de la igualdad (en el nacimiento) y la legalidad (en todos los aspectos), los uruguayos apreciaban el valor de la fraternidad (en la relación humana).
El tema impone pues, un estudio conjunto de la cultura y la economía en el 900; la formación de un Estado benefactor, pionero en el ámbito internacional, supone cambios sustanciales en la economía, aunque sus indicadores no registren un gran crecimiento.
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(1) Fragmentos de "La tierra charrúa", Ed Arca, Montevideo, 1968
(2) "Herrera, un nacionalismo oriental", Ediciones de la Banda Oriental, Montevideo, 1978, pág. 10
(3) Moraes, María Inés, "Guerra, fiscalidad y cuestión agraria en el Uruguay del siglo XX: El caso de la primera guerra mundial."