El mandatario egipcio Hosni Mubarak resistió ayer nuevamente a las protestas de miles de ciudadanos y decidió mantenerse en el poder, aunque removió a los principales dirigentes del Partido Nacional Democrático (PND) que él preside.
La movilización contra el régimen, que ya dejó 300 muertos según las Naciones Unidas, entró ayer en su 12º día, marcado por un atentado contra un gasoducto que abastece a Israel (ver aparte), y por la renuncia de Gamal, el hijo de Mubarak, y otros miembros de la cúpula que reina en el país árabe desde hace casi 30 años, del PND.
"Los miembros del comité ejecutivo dimitieron de sus puestos", anunció un canal de televisión egipcio. "Como presidente del PND, Mubarak decidió nombrar a Hosam Badrawi como secretario general del partido", precisó, contradiciendo los rumores según los cuales el rais había abandonado la cabeza de su propio partido.
Badrawi es conocido por mantener buenas relaciones con la oposición egipcia. Reemplaza a Safuat el Sherif, también presidente de la Shura (cámara alta consultiva). También fue nombrado presidente del comité político del PND, un puesto que hasta ahora ocupaba Gamal.
En total, el comité cuenta con seis puestos, incluido el de secretario general. El hijo de Mubarak era su número dos.
Los empresarios cercanos a Gamal, muy presentes en el anterior gobierno, están ausentes de este nuevo gabinete formado el pasado 31 de enero por el primer ministro, el general Ahmed Shafiq.
Gamal, de 47 años, era hasta ahora considerado como el sucesor potencial de su padre, en el poder desde 1981. Los disturbios actuales han puesto en un primer plano a la jerarquía militar, que disimula difícilmente su mala opinión de este banquero sin carrera en el ejército.
Estados Unidos, que fue el primer país en pedir una transición inmediata, recibió de buen grado el "paso positivo" de la renuncia en masa. "Vemos esto como un paso positivo hacia el cambio político que será necesario, y esperamos medidas adicionales", dijeron desde el gobierno de Barack Obama.
Ejército deja las calles
De todos modos, contradiciendo al propio mandatario, el enviado especial para Egipto del presidente Obama, Frank Wisner, dijo ayer que Mubarak "debe permanecer en el cargo para dirigir los cambios". E insistió: "La continuidad del liderazgo de Mubarak es decisiva".
Las voces no se callan. Por la mañana de ayer, algunos de los manifestantes intentaron impedir que los tanques del ejército dejaran la plaza Tahrir -convertida en el símbolo de la protesta contra el presidente Mubarak-, por temor a que se produjeran agresiones de grupos afines al régimen.
Al mismo tiempo, mientras opositores y militares limpiaban el lugar, aquellos trataban de convencer a los soldados de que no quitaran los vehículos calcinados del ejército, ya que pueden servir de barricadas de protección contra eventuales ataques de manifestantes pro-Mubarak.
En tanto, el presidente se reunió ayer con su gabinete económico. La crisis política que estalló el 25 de enero ya le costó al país aproximadamente 3.100 millones de dólares. Mubarak pretende que los bancos vuelvan a abrir sus puertas en el día de mañana.
El vicepresidente, Omar Suleiman, por otro lado, comenzaba ayer a reunirse con líderes de la oposición, e incluso la Hermandad Musulmana había abierto las puertas al diálogo.
Temor mundial. La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, dijo ayer que Medio Oriente está atravesando "una tormenta perfecta" e instó a los gobernantes de la región a iniciar rápidamente reformas democráticas para alejar el riesgo de una mayor inestabilidad.
"La región es sacudida por una tormenta perfecta de potentes tendencias", dijo Clinton durante su intervención en la Conferencia Internacional sobre la Seguridad que se celebra en Munich, Alemania.
Clinton dijo que los procesos de transición hacia la democracia comportan riesgos: "la transición puede ser caótica, puede provocar inestabilidad en un período breve o también llevar al país hacia otro régimen autoritario", alertó.
"En nombre de todos nuestros amigos en la región, el desafío es ayudar a nuestros socios a dar pasos sistemáticos para introducir un futuro mejor, en el cual las voces del pueblo sean escuchadas, sus derechos respetados y sus aspiraciones satisfechas", indicó.
A su vez, el primer ministro británico, David Cameron, dijo que "en Egipto sirve una transición rápida para llegar a una situación de estabilidad lo más rápido posible: más se espera, más aumentan los riesgos".
"En Egipto no hay estabilidad. Hay necesidad de cambio, de reformas y de transición para obtener estabilidad", insistió el británico.
Para el canciller ruso, Sergei Lavrov, en tanto, "es obvio que la situación no puede continuar así" en Egipto, "un diálogo es necesario y éste debe involucrar a todos los grupos políticos influyentes" en el país.
La canciller alemana, Angela Merkel, dijo a su vez que el mundo occidental debe apoyar a los manifestantes en nombre de las libertades universales.
En tanto, decenas de activistas de Al Fatah dispersaron ayer en Ramalá, Cisjordania, a asistentes de una manifestación contra el presidente egipcio organizada en la plaza Manara.
Las cifras
100 Son los miles de personas que se manifestaron ayer contra Mubarak; el miércoles salieron a las calles un millón de opositores.
3.100 Son los millones de dólares que expertos estiman que perdió Egipto desde que comenzaron las protestas el 25 de enero.
70.000 Entre 40.000 y 70.000 millones de dólares sería la fortuna del presidente Hosni Mubarak según varios expertos en Medio Oriente.
Explota gasoducto cerca de Israel y una iglesia en la frontera con Gaza
El-ARish | Una explosión ayer en una estación compresora de gas en el Península del Sinaí, en el norte de Egipto, desató un voraz incendio en un tramo de un gasoducto.
Horas después, se produjo otra explosión en una iglesia, que no produjo víctimas, según fuentes de la seguridad.
El segundo ataque, cuyos autores escaparon, se produjo en la Iglesia de la Sagrada Familia en Rafá, localidad fronteriza con la Franja de Gaza.
La empresa de gas natural de Egipto dijo que el incendio en el gasoducto fue causado por una fuga de gas. Empero, un funcionario local de seguridad aclaró que fue detonada una carga explosiva dentro de la terminal, y el gobernador regional, Abdel Wahab Mabrouk, sospecha que se trató de un sabotaje.
La televisión estatal de Egipto afirmó que el estallido fue resultado de un ataque, pero no ofreció detalles. El reporte no pudo ser confirmado con fuentes independientes.
La explosión ocurrió en la estación compresora de gas en las inmediaciones de la localidad de el-Arish, en el Sinaí, a varios cientos de metros de un aeropuerto local. De la estación compresora parten gasoductos hacia Jordania e Israel.
Israel decidió interrumpir provisionalmente sus importaciones de gas natural tras el ataque. El primer ministro Benjamin Netanyahu realizó consultas con el ministro de Infraestructuras Ouzi Landau y con responsables de seguridad, añadió la radio, Egipto suministra a Israel aproximadamente el 40% de su gas natural. AP y AFP
Islamistas decisivos en futuro político
Washington
Después que mantuvo perfil bajo en los primeros días de la revolución popular en Egipto, la Hermandad Musulmana exigió la caída del régimen encabezado por Hosni Mubarak y la formación de un gobierno de unidad nacional con todos los sectores.
Estados Unidos ha hablado con cautela sobre el papel futuro de la Hermandad, que fue fundada en Egipto, en 1928, y es el más antiguo y más grande movimiento islamista del mundo con afiliados en la mayoría de los países musulmanes y adherentes en Europa y Estados Unidos. El grupo fue proscripto por Mubarak.
Una de las pocas certezas del Egipto posterior a Mubarak, es que la Hermandad surgirá como una fuerza política poderosa.
Bruce Riedel, observador del mundo musulmán, en la Brookings Institution, en Washington DC, dijo que Estados Unidos no tuvo opción que aceptar el papel del grupo. "Si realmente se quiere democracia en Egipto, la Hermandad será una gran parte de la escena", indicó Riedel. "En lugar de demonizarla, debemos abordarla."
Políticos y analistas estadounidenses han calificado al grupo como una amenaza radical y el abuelo de Al Qaeda. La línea de descendencia es correcta en sentido literal: algunos jefes de Al Qaeda, entre los que está el segundo en comando, Ayman Al Azawahiri, tienen raíces en aquella organización. Pero, los jefes de Al Qaeda detestan a la Hermandad porque renunció a la violencia y optó por competir en las elecciones.
El coordinador general del movimiento de oposición secular, Abdel Halim Qandil, estima en elecciones libres, la Hermandad obtendría un tercio de las bancas en el Parlamento, aunque el apoyo podría menguar a medida que los partidos que compitan conciten atención. THE NEW YORK TIMES