Fue el 13 de marzo de 2010. Ese día, en la edición de El País, los abogados del ex director de los casinos municipales de Montevideo, Juan Carlos Bengoa, lanzaron el alerta.
Fue el 13 de marzo de 2010. Y fue un aviso a los navegantes. Con las elecciones municipales a la vista y mientras la administración del presidente José Mujica daba sus primeros pasos, los defensores de Bengoa, los doctores Víctor Della Valle y Alejandro Balbi, advirtieron que su representado esperaba ansioso los careos con el ex intendente Mariano Arana y la ex secretaria general de la comuna, María Julia Muñoz, para "hablar largo y tendido", y revelar todo cuando sabía del escándalo que le había depositado en prisión durante 27 meses.
Fue hace casi un año. Los abogados de Bengoa indicaban que su defendido, que el día antes había sido dejado en libertad provisional, esperaba la citación de la jueza penal Fanny Canessa y el fiscal Diego Pérez para confirmar, en presencia de Arana y Muñoz, su versión de que quienes fueron sus superiores siempre estuvieron al tanto de los hechos por los que él debió ir a la cárcel.
Los abogados de Bengoa no anduvieron con medias tintas. Dijeron que en el caso había "mucha tela por cortar", que "muchas cosas no están claras" aún y que su defendido tenía "mucho para aportar" a la Justicia, lo que seguramente pondría "nerviosos" a varios ex jerarcas comunales.
Uno de sus abogados dijo que no había "ninguna duda" de que Bengoa había ido a prisión tras haber sido "traicionado" por las personas a quienes respondía. "No voy a dar nombres porque todos ustedes lo saben", respondió Balbi cuando se le preguntó si se refería a Arana y Muñoz.
Los careos estaban previstos para abril. Pero se pospusieron. Primero porque el fiscal debía viajar al exterior. Luego, porque uno de los ex jerarcas involucrados también debía hacerlo. Más tarde porque se venían las elecciones municipales y luego hasta por un oportuno paro. Finalmente en julio, Bengoa, Arana y Muñoz se vieron las caras.
Las crónicas de la época dicen que Bengoa disparó duro, que Muñoz rechazó enérgicamente las imputaciones del ex director de los casinos municipales y que Arana dijo haber estado al margen de todo (¿acaso habrán sucedido los hechos durante los innumerables viajes del ex intendente?).
Y si te he visto no me acuerdo. Nadie más habló más del tema. Bengoa, que recuperó su libertad, se guardó para sí todo cuanto, según sus abogados, sabía. Nos quedamos todos, principalmente los contribuyentes que pagamos con impuestos los dineros que la Intendencia perdió por aquellos malos negocios con privados, con ganas de saber qué era lo que el ex jerarca tenía para hablar "largo y tendido".
¿Es que el tema se cerró? ¿Es que todo queda así? ¿Es que realmente hubo demasiada gente que se puso nerviosa cuando supo que Bengoa estaba dispuesto a contar todo cuanto sabía? ¿Es que no sabía tanto como prometía? ¿O es que hay temas que más vale no menear cuando se trata de preservar la unidad?
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