Las cifras de China, para el asombro

JORGE ABBONDANZA

Ahora el dato es oficial, pero ya circulaba desde agosto: China superó a Japón y es la segunda economía del mundo. Su PBI se calcula en US$ 5,5 billones, frente a 5,2 de Japón, aunque todavía es menor que el de EE.UU. (14,5), si bien los analistas estiman que podrá alcanzarlo en 2020 en caso de que mantenga su crecimiento anual del 10%. Se llama PBI al valor sumado de todo lo que produce un país, y por el momento, detrás de esos tres gigantes, figuran Alemania (3,4 billones), Francia (2,6), Gran Bretaña (2,2) e Italia (2,1), luego aparecen Brasil y España.

Gracias a los cambios impuestos en China por el genio planificador de Teng Hsiao-ping, el país fue adoptando las reglas del libre mercado desde los años 80. Aunque mantiene el régimen comunista de partido único en materia política, en el campo económico supo incorporarse a los circuitos capitalistas estableciendo un sistema de funcionamiento mixto que da resultados extraordinarios. El ingreso per cápita subió de 900 dólares anuales en 2000, a 3.800 en 2010, y llegará a 8.000 en 2020. Con ese empuje, China superó a Alemania hace dos años como el mayor exportador.

Las cifras pueden asombrar. En China se fabrican más autos por año (13.800.000) que en ningún otro país, considerando que Japón produce 7.900.000 y EE.UU. 5.700.000. El boom, sin embargo, tiene consecuencias, porque hace cinco meses hubo un embotellamiento en la autopista 110 de Beijing que mantuvo atascada a una fila de camiones de 100 kilómetros durante 11 días. Una semana después, otro embotellamiento detuvo durante 15 horas a una hilera de autos a lo largo de 30 km.

Mientras Hu Jintao visitaba EE.UU., su gobierno se negaba a revaluar el yuan, la moneda que mantiene baratos los productos exportables (aunque encarece los importados), mientras China se convierte en el mayor usuario de energía del mundo, y por ello es el mayor emisor de gases contaminantes del planeta. Procura atenuar esa culpa con el gran desarrollo que está dando a las energías renovables como la eólica, donde también ocupa el primer lugar del mundo. La economía china es hoy 50 veces mayor que hace tres décadas.

Eso cambia muchas otras cosas. En la Plaza de Tiananmen acaban de instalar una estatua de Confucio, para que ese filósofo casi divinizado de hace 2.500 años compita allí con Mao Tse-tung. Por eso van quedando atrás los fantasmas de un pasado cercano, los del Gran Salto Adelante que desde 1958 provocó millones de muertes, los de la Revolución Cultural que en 1966 amenazó con aniquilar las tradiciones nacionales. Diez años después, los funerales de Mao abrieron la puerta a un futuro más rico y menos lúgubre.

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