DANIEL ISGLEAS
La incertidumbre por las candidaturas abrió la cancha en el Partido Nacional y las piezas se están moviendo desde hace un tiempo. Lacalle no quiere hablar sobre los movimientos internos mientras Larrañaga mira de soslayo la situación.
Una semana antes de la reunión anual de Unidad Nacional (UNA) en La Paloma, para planificar el año político del sector nacionalista y donde además se definirá el futuro del grupo, el diputado José Carlos Cardoso invitó a dirigentes de UNA y de Alianza Nacional a comer un asado el sábado y hablar de política en el balneario. Cardoso lo definió como un "espacio de reflexión" en la interna partidaria y por ahora negó intenciones de formar un nuevo grupo.
Respondieron a la invitación de Cardoso algunos dirigentes conocidos como el intendente de Flores, Armando Castaingdebat; el diputado del mismo departamento Ricardo Berois; la presidenta del Congreso Nacional de Ediles, Cristina Bidegain; el diputado de San José Alberto Casas, y el presidente de la Convención del Partido Nacional, Alejo Umpiérrez.
Otros prefirieron no divulgar sus nombres para evitar molestias de los líderes, según admitieron. En total, hubo unas 30 personas en la reunión.
Cardoso aseguró que el almuerzo no fue para molestar a nadie. "Quise conversar con compañeros del Partido Nacional y reflexionar sobre el nuevo tiempo que el Partido tiene que vivir. Hay necesidad de construir un nuevo lenguaje en la vida del Partido", dijo Cardoso.
Los líderes partidarios Luis Alberto Lacalle y Jorge Larrañaga, al menos en forma pública, no mostraron mayor preocupación por estos encuentros.
Larrañaga confió a El País que no va a "cerrarle el camino a nadie" que pretenda reunirse o convocar a gente de su sector. "Este sector y este partido se construyeron de la nada, así que bienvenidas todas las iniciativas que se quieran dar", afirmó. Ocupado quizás en la preparación del encuentro de UNA en La Paloma, el sábado 29, Lacalle prefirió no referirse al tema.
"Se interpreta cualquier movida partidaria como la organización de un grupo político que acumula fuerza. Se va al hueso y no a la carnadura. Nosotros estamos en la carnadura", expresó el diputado Cardoso.
Pero en esto Cardoso no es el único. Últimamente ha habido otros contactos del mismo modo informales, pero que a la vez muestran un interés por reagrupar fuerzas en torno a figuras nuevas.
El diputado Pablo Abdala abandonó UNA a principios de 2010 por una disputa por los cargos en los entes y fundó Corriente de Acción Renovadora. El Partido Nacional "está muy cerrado en dos grandes estructuras vertebradas con dos liderazgos fuertes", analizó Abdala.
INTENDENTES. Otros movimientos exploratorios están siendo dados por algunos intendentes de Alianza Nacional a quienes se suman diputados por Montevideo. Fuentes nacionalistas reconocieron a El País que los intendentes son un capital político interesante para la hora del recambio.
"Son exitosos, tienen votos, juventud y acumulan experiencia de gobierno", indicaron los informantes.
Con todo esto Larrañaga no quiere perder pie y tratará de confirmar su liderazgo. En marzo realizará una gira que se llamará "Larrañaga escucha", con reuniones en todo el país.
El sector realizará un congreso nacional entre marzo y abril, además de intensificar el área de comunicación a través de las redes sociales e Internet.
En la vida política departamental, tras una gestión con cierta repercusión positiva, los intendentes se potencian y adquieren relevancia a nivel nacional. Es normal que tras cinco años de buena administración aspiren a ocupar una banca en el Senado o, eventualmente, una candidatura presidencial asome en su futuro.
Hoy se observan tres grupos definidos entre los dirigentes de Alianza Nacional. Por un lado quienes se denominan "La Federación", un grupo que se fundó en 2010 cuyos referentes son los intendentes Sergio Botana (Cerro Largo), Dardo Sánchez (Treinta y Tres) y Adriana Peña (Lavalleja), además de los diputados Pablo Iturralde y Daniel Mañana.
También hay un grupo de intendentes del litoral: Omar Lafluf (Río Negro), Guillermo Besozzi, (Soriano) y Walter Zimmer (Colonia).
En un tercer grupo aparecen otros legisladores de Montevideo.
Las dudas avivan expectativas
Si los líderes partidarios Luis Alberto Lacalle y Jorge Larrañaga hubieran declarado desde ya su disposición a ser candidatos a la Presidencia con vistas a las elecciones internas de 2014, quizás los movimientos internos no se hubieran dado, o quizás sí y con mayor intensidad y definición para disputar esos lugares en abril de aquel año.
Pero con las dudas expresadas por ambos, se ha abierto un escenario impensado en los últimos años: el de perfilarse como aspirante.
Hace pocos días, Lacalle declaró en una entrevista con el semanario Búsqueda que no tiene definido si competirá en las internas. "Es un puede ser", admitió. En agosto pasado, Lacalle dijo a El País que "si yo he sido candidato las veces que he sido, es porque la gente me votó".
"Si me preguntan hoy, digo con toda sinceridad que no sé si voy a ser candidato otra vez a la Presidencia, más allá que alguno diga que uno es hipócrita o cínico, o que lo hace para que después se lo pidan. La gente que me conoce sabe que lo que digo es cierto", afirmó Larrañaga a El País.