EDUARDO BARRENECHE
Con un sol que calentaba el balasto de las calles, el grupo de ocupantes se reunió bajo la sombra de unos eucaliptos en la zona rural de Manga. Su objetivo era un hermoso campo ubicado a cinco cuadras de allí.
Viernes 21, a las 16:00 horas. El lugar: la intersección de Camino Paso de la Española y Camino del Águila.
Como un militar que prepara una batalla, el panadero argentino Ariel Silva (26) trataba de convencer a los dubitativos. Mostraba planos de terrenos, ubicaciones, superficies, áreas y copias de facturas de la Intendencia de Montevideo que reflejaban deudas de impuestos.
Algunos sacudían la cara y se iban. Otros ocupaban el lugar de los temerosos y Silva comenzaba otra vez a repetir las bondades del terreno elegido: tiene deudas, su dueño hace mucho que no vive allí, es extenso y los servicios estatales están cerca, contaba.
Silva sabía que a cuantos más convenciera, más posibilidades de éxito tenía su proyecto de ocupación de un nuevo terreno.
El lunes 17, Silva y su amigo Gabriel Leal fueron los primeros en irrumpir a un predio de cuatro hectáreas ubicado frente a la misma esquina donde Silva planifica la nueva ocupación. Pocas horas más tarde, unas 200 familias los siguieron. Lo parcelaron e iniciaron una espera dentro de carpas y tolderías armadas con tablas y nylon.
La Policía detuvo a 18 ocupantes -entre los que estaba Silva- y luego los liberó tras llegar a un acuerdo para que desalojaran el predio. El miércoles 19, Silva y su familia se retiraron del lugar. Lo mismo hicieron los demás.
"Debimos habernos quedado. Por ignorancia nos echaron. En la comisaría nos dieron bizcochos y mates. No éramos detenidos. En tanto, mucha gente que quedó en el predio tenía miedo de ser detenido. Si hubiéramos aguantado, ese campo ahora era nuestro", dijo a El País señalando hacia un punto cualquiera de las cuatro hectáreas de pasto quemado que se extendía al otro lado de la calle.
PELEA. El kiosco se encuentra en la intersección de Camino Paso de la Española y Camino del Águila. No tiene techo. Sus paredes son de tabla de costanero. Adentro del kiosco hay un escritorio que oficia de mesa. Varias bolsas contienen verduras, panes y fiambres. Un gran ganso blanco sacude las alas. Tiene las piernas atadas. Es la cena de los "ocupas".
Contra la calle, hay una serie de marcos de ventanas de aluminio para la venta. También se ofrecen algunas tablas, rollos de alambres viejos, hierros oxidados y dos bolsas de papas apiladas. Los vecinos que se bajan de los ómnibus no preguntan los precios de lo poco que está a la venta.
A las 16.30 horas del vienes 21, apenas una decena de personas rodeaban el kiosco. La mayoría son mujeres con niños pequeños. Dos horas más tarde, son 50 personas que rápidamente se dividen en dos bandos. En el centro de uno de ellos se encuentra Silva mostrando sus documentos a varias mujeres interesadas en un terreno.
En el otro grupo se encuentra el técnico en computadoras, Andrés Pereyra (30), quien también fue uno de los ocupantes del predio desalojado por la Policía.
El campo ahora está vacío y controlado por un guardia de seguridad sentado bajo la escasa sombra que proporciona una garita de plástico. Diseminados en todo el predio, se encuentran decenas de bolsas de nylon, trozos de piolas usadas para demarcar las parcelas y tablas todavía formando carpas provisorias.
"Ya anoté a unas 100 personas. Vamos a hacer dos cooperativas de ayuda mutua a través de Fucvam. Creemos que esta es una buena forma de pelear por la casa", señaló Pereyra.
DECISIÓN. A las 20 horas del viernes pasado, Silva se sentó en un desvencijado sillón. Sus argumentos eran insistentes:
-"Esta es una zona rural y acá hay un montón de asentamientos con todos los servicios. Así que un nuevo asentamiento en la zona también tendrá servicios".
-"Antes de las elecciones Mujica dijo que había que tomar todos los predios improductivos y eso es lo que estamos haciendo".
-"Somos todos jóvenes, vivimos con nuestros padres y queremos tener un lugar para nosotros".
-"Perdimos un campo (el que desalojó la Policía) pero vamos a agarrar otros".
Anochecía. Silva hizo un gesto y dijo: "Ahora".
Agarró unos palos y se dirigió a la calle. Lo siguieron varias mujeres con sus hijos. Los hombres eran minoría.
Divididos en dos grupos, llegaron a un predio ubicado sobre Camino del Águila, a unos 500 m. del campo ocupado el lunes 17 y desalojado dos días más tarde por orden judicial.
Silva y Sabrina de los Santos (19), una joven que trabaja como asistente de cocina y que en invierno vende leña en un carro con sus hermanos, fueron los primeros en cruzar el alambrado. Enseguida los siguieron otros ocupantes.
No pasaron cinco minutos cuando se acercó Sebastián Álvez, uno de los cuidadores del campo. "Yo vivo acá. Este predio no está abandonado. Por favor, tienen que irse", gritó desde la calle.
Sin dejar de marcar las parcelas, Silva respondió: "Hacé la denuncia a la Policía".
Minutos más tarde, llegaron otros tres cuidadores del predio, y los ocupantes comenzaron a abandonar el terreno al encontrar fuerte resistencia.
LECTOR VORAZ. A medio kilómetro de allí, el grupo de ocupantes volvió a sentarse cerca del kiosco. Nadie hablaba. Se percibía la frustración.
Silva se encontraba en el centro del grupo. "Esto es ensayo y error, ensayo y error, hasta que salga", repitió.
Es conocido en Manga. Reparte pan casero por todo el barrio. De nacionalidad argentina, cursó hasta primer año del liceo. Se define como un lector voraz. Cita a Maquiavelo y al libro "El Arte de la Guerra" para sostener sus argumentos.
Relató que comenzó a leer cuando era adolescente y trabajaba en el barrio Goes. Agregó que para que sus compañeros no le pidieran leche o trozos de pan, se encerraba en la biblioteca pública y pedía un libro para leer mientras comía.
Señaló que es apolítico y que ni siquiera vota.
"Si aquí hubiera un trasfondo político como dicen algunos, no nos desalojaban. Y estaríamos comiendo asados dentro del predio", expresó. Sin embargo, respondió con evasivas cuando se le preguntó cómo había obtenido los documentos oficiales sobre el terreno que intentó ocupar en el camino Paso del Águila.
Relató que llegó al abogado Gustavo Salles a través de un ex tupamaro que estuvo organizando a los cañeros de Bella Unión en la década de los 60. "Ahora vamos a aplicar táctica de guerrilla -dijo Silva-. Entramos en un terreno. Si nos desalojan, vamos por otro".
Ayer, Silva escribió un breve mensaje en la cuenta de facebook de El País Digital: "Sólo soy un pibe con sueños de una casa".
Al ingresar a su perfil aparecen algunos datos personales: nació en Buenos Aires, estudió en el Liceo 39 de Montevideo y es aficionado a la música de Metallica, El Peyote Asesino y Ataque 77. Tiene 476 amigos en la red, entre los cuales se observan muchos umbandistas.
Las cifras
100 Son los ocupantes del predio tomado el lunes 17 que optaron por acercarse a Fucvam para crear una cooperativa.
8 Son la cantidad de hectáreas de dos predios de Manga que intentaron ocupar familias que reclaman una solución habitacional.
Comentan los lectores
Brazos cruzados
No dudo que parte de esa gente que quiere ocupar sea pobre pero laburadora. Pero la gran mayoría están cebados por las malas políticas que se aplican, que lo único que han hecho es incentivar a quedarse de brazos cruzados a la espera de que les siga lloviendo de arriba todo.
Car62LAA
Problema viejo
El problema de la vivienda viene de muy lejos y los que ven el tema sin malicia ni intereses políticos exclusivamente lo saben. Sólo conseguir terrenos donde edificar a bajos costos es harto difícil, pero seguro que se hará; de lo contrario será muy malo para el Frente Amplio.
Vaknar33
Pobres y ricos
En todos lados pasan cosas, pero esto de ocupar tierras ajenas no sucede; tampoco ocupar fábricas, y menos instalaciones municipales. Acá hay pobres y ricos como en todos lados, pero no falta ayuda gubernamental para gente que vive en la miseria.
tranquilito
Okupa uruguayo
Cuando miraba las noticias de las ocupaciones en el Indoamericano (Argentina), me reía porque entrevistaron a un okupa y se definía como un ciruja que recolectaba cartones. Le preguntaron de dónde era y dijo: uruguayo. Y ahora hay un okupa argentino en Uruguay. ¡Qué caso!
YALOVE
Extranjeros
Para tramitar residencia uruguaya, me pasé un año justificando ingresos, domicilio, antecedentes penales, etc., como todos los extranjeros de buena fe. No les puedo explicar la gracia que me hace ver a este okupa argentino increpando a la ley y a la Justicia.
PamperoDuro
"Gobierno incoherente"
"El presidente Mujica dijo hace dos meses que las ocupaciones ilegales son sólo las de oficinas públicas. Astori, en diciembre, dijo lo mismo y justificó las que se dan en el ámbito privado. Ahora se alarman por lo del barrio Capra... Lo más preocupante es tanta incoherencia en el gobierno", comentó el diputado nacionalista Javier García en su cuenta de facebook.