MATÍAS CASTRO
En Estados Unidos están muy preocupados por Charlie Sheen. No todos, lógicamente, pero el actor de la serie Two and a half men es el tipo más atendido del momento. Y eso que sus últimos actos fueron entre cuatro paredes, sin cámaras a la vista (o al menos hasta donde se sabe), con tres actrices porno, mucho alcohol y, probablemente (no hay que ser adivino para intuirlo), drogas de variado color. Hasta ahí no habría mayores inconvenientes, porque puede hacer lo que quiera durante su tiempo libre. Por otro lado no ofende ni molesta a nadie.
Pero nada de eso impide que sea el gran tema de conversación del momento.
"Tenemos un alto nivel de preocupación. ¿Cómo no podría ser así?", dijo la directora de entretenimiento del canal CBS, Nina Tassler, durante una reciente conferencia. CBS, para más datos, es el canal que produce y emite Two and a half men y es, además, quien le paga a Sheen unos seis millones de dólares al mes por su trabajo. "Charlie es un profesional. Viene al trabajo y hace lo suyo extremadamente bien. Es muy complicado... La serie es un éxito, y eso es todo lo que tengo que decir", aclaró la señora.
Pero el problema no radica en la cuestión laboral sino en los antecedentes notorios de Sheen. Hace pocos meses se había encerrado en otro hotel de Las Vegas con otra actriz porno y terminó por destrozar el lugar. Antes de eso se había separado violentamente de su esposa y la había amenazado telefónicamente. También se comportó con violencia con Denise Richards, anterior pareja y si se va un poco más atrás, los antecedentes se suman. Obviamente todo esto lo convierte en un tema muy jugoso que explica porqué lo que hace Sheen encerrado en un cuarto es el gran tema de conversación del momento. Ha corrido el rumor de que podrían despedirlo de la serie, pero, si se tiene en cuenta que lo que cobra es proporcional al dinero que genera, eso se vuelve muy poco probable.