La Terminal Pesquera es un viejo proyecto que viene de años pasados como una aspiración firme, quizá empujada por el propio sector privado para dar satisfacción a reclamos de servicios en los que el sector público se ha mostrado avaro. Por años los pesqueros extranjeros, sea para descarga y/o trasbordo de sus capturas u otros servicios no han tenido un muelle fijo para sus operaciones y a menudo han sido movidos cotidianamente de sus atraques para dárselos a otros navíos con prioridad, en ocasiones dos y tres veces en la semana, lo cual representa enormes costos para el armador. Otras veces son reunidos en el llamado Muelle Florida uno pegado a otro con popa al Sur y al Norte y no pocos en segunda y tercera andana. O sea barcos amontonados que cuando ocurre un accidente no es fácil sacarlo de ese cúmulo para prestarle auxilios. De toda esta indeseada situación -congestionamientos falta de muelles y accidentes- surgió la idea del Muelle Pesquero. Por entonces abundaban los dólares y los inversionistas españoles y locales para una terminal. El proyecto se extendió en el tiempo sin concretarse en todo caso se ha visto demorado. Lo cierto es que los pesqueros ocupan muelles que se necesitan para los cargueros y portacontenedores comprometidos con nuestro comercio exterior pero la culpa no es de los pesqueros sino del hecho que el puerto, en infraestructura se quedó en el pasado, no hay suficiente área portuaria y faltan muelles. Se ha visto casi con desdén a los pesqueros, dicen que molestan aunque no lo vemos de ese modo e incluso hasta los jerarcas portuarios, en ocasiones, han compartido nuestra opinión pero no siempre ha sido así. Con el paso del tiempo se ha conformado una conciencia de abierto apoyo a esta actividad por los ingresos que dejan al Uruguay y se aceptó construir una terminal operativa para lo cual se eligió un área marítima de Capurro. Hace seis o siete años la idea ganó espacio en tiempos donde la empresa privada pesquera mostró fuerte interés en sobrellevar ese proyecto a su costo pero, las decisiones no se tomaron en tiempo y vino la crisis internacional.
OTRO TIEMPO. Ahora estamos con buena onda en el tiempo de avanzar en el proyecto. La Terminal quedó ubicada en Capurro y en principio la ANP llamó a licitación, la primera el pasado 10 de octubre. Luego la prolongó hasta el 17 de diciembre y ahora como la ANP aspira a tener una respuesta más atractiva y mayor número de participantes la prolongará hasta el 17 de febrero. Sobre esto el operador Capitán Barros dijo que se perdió mucho tiempo en la convocatoria de esta terminal en los años que abundaban los inversionistas y sobraba la plata. Ahora no es fácil conseguir un inversor con 50 millones de dólares, y lo que se consigue en cambio son avales, pero plata contante y sonante nones. No obstante Barros se mostró optimista de llegar a la concreción de esta terminal y el primer paso lo está dando la ANP que ya comenzó allí en Capurro trabajos de rellenado lo cual puede ser estimulante para atraer a los inversionistas. Sobre este tema días pasados conversamos con el Presidente de la ANP Ing. Alberto Díaz, quien nos confirmó la voluntad de avanzar en este proyecto. Lo que se está haciendo ahora es ir armando el obrador para facilitar el movimiento de los camiones con material de relleno. En este proceso iremos a la construcción de un espigón de 600 metros pero previamente comenzamos a construir un terraplén de 300 metros. Dado que la roca está próxima a la costa, el proyecto tendrá que avanzar hacia la bahía buscando mayor profundidad y orientando el muelle de forma de facilitar un canal de navegación que se encuentre con el canal a la Teja. Según el Ing. Díaz se aguarda con esperanza que surjan interesados, es decir oferentes a la licitación, "pero si no los hubiera seguiremos adelante con el proyecto, seguramente a otro ritmo". Según Barros, la extensión de la licitación dará tiempo para interesar en España a potenciales inversionistas en la terminal. La foto que publicamos muestra el comienzo de las obras de relleno en Capurro.