El diablo mete la cola en la temporada

Punta del Diablo. La generación 2011 de veraneantes cambió decididamente el tono apacible del balneario Paradores colmados en las playas, y noches de boliche Recambio traerá otro público | Punta del Diablo. Aumento de uruguayos dejó en segundo plano a extranjeros que eran más notorios en otras temporadas Abrieron nuevas discotecas, pubs, hostels, paradores y otros negocios

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PUNTA DEL DIABLO | G. PÉRGOLA

En Punta del Diablo, uno de los balnearios más concurridos de Rocha, se preparan para el recambio; se va "la gurisada masiva" y llega el público adulto. La playa de día y los boliches en la noche marcaron, hasta ahora, la movida del balneario.

Llegando al centro de Punta del Diablo, donde está la improvisada terminal de ómnibus, el movimiento era intenso el viernes 14 a la tarde. "Y ahora bajó un poco la movida, así que imaginate lo que era esto los primeros diez días de enero", exclamó uno de los comerciantes del lugar.

Amén de esta recaída, propia de la fecha, el balneario sigue siendo por estos días un hormiguero de gente y autos, todos circulando por la misma avenida y sin apuro.

La pequeñez del lugar deja ver, en un mismo paisaje, distintas imágenes en pleno centro. Una pareja de alemanes (ambos rubios y colorados de tanto sol) intenta dialogar con un grupo de artesanos, que gesticulan y muestran algunos de sus productos. A un costado, muchachos jóvenes en barra (de 5, 8 y hasta 10 personas) caminan con cerveza en mano hacia la playa, mientras las parejas hacen lo mismo, pero con mate y reposera.

Todo eso al tiempo que a unos metros de allí se forma una larga fila, frente a las sucursales de las líneas Cot, Cynsa y Rutas del Sol; en su mayoría jóvenes que esperan su turno para comprar pasaje de regreso. Sobre la calle, montañas de bolsos y sobres de dormir.

"Esto parece un caos siempre... pero justamente eso es lo que lo hace lindo. Tiene una magia que no encontrás en ningún otro lado. Y acá no se viene a caretear, cada uno es como es y listo", larga Fernanda, una argentina que llegó los primeros días de enero, y es fiel al balneario hace ya cinco veranos.

Sobre las playas de Punta del Diablo la movida es para todos los gustos y existen clasificaciones según lo que cada uno vaya a buscar. Una de las playas más concurridas es La Viuda, donde se concentran cientos de jóvenes, todos muy juntos sobre la arena, y que básicamente van en busca de música, tragos, baile y "levante" en torno a los paradores.

Es que los paradores concentran la principal movida para los jóvenes, que cada vez que bajan a la playa quieren pegarse a ellos. Un grupo de chicas, tiradas sobre la arena bastante lejos del parador, parecía ser la excepción. Pero obligada. "Estamos acá no porque no nos guste la movida del parador, que tiene toda la onda; es porque bajamos tarde a la playa y ya estaba todo lleno ahí. ¡Siempre vamos!", se justificaron.

Los paradores compiten día a día con sus propuestas sobre la arena; mientras uno lleva bandas musicales a tocar en vivo, otro tiene un dj, un animador, o la propia gente que se anima a subir a la tarima para mostrar su destreza bailando.

A un lado de la tarima, y sentados sobre reposeras o en la arena, con las clásicas heladeritas llenas de cerveza o termo y mate, se pasa toda una tarde. Otros más enérgicos se mueven y aplauden de pie al ritmo de la música que suena.

"Estás en la playa escuchando música, tomando, comiendo algo, y viendo cómo entre todos se divierten", dice Augusto Martínez, que atiende un mostrador sobre la playa La Viuda. Daikiris y caipiriña ($ 100) son de los tragos más demandados , a veces acompañados de alguna milanesa al pan, empanadas o tartas.

"Punta del Diablo se puso cara ahora que está de moda. Antes no te cobraban eso por un trago. Cambió el público, ahora viene el hippie cheto. Se puso un poco más cheto, y hay más plata", soltó Martínez, que hace más de 10 años conoce la zona.

Igualmente, con ingenio, también existen quienes le hacen la competencia a los paradores. Laura y Cris recorren todas las tardes (a la noche trabajan de mozos) la playa con su "barra móvil", preparando una caipiriña bien fría en el momento, por sólo $50

La "barra movil" de la pareja consiste en una tablita de madera, enganchada con una cuerda sobre los hombros, que funciona como una pequeña mesa para trabajar.

Ofrecemos más que nada el servicio de prepararlas en el momento. Mi compañero lleva el hielo y la bebida, y yo el azúcar, la lima y la barra. Lo armamos en el momento y la gente se copa", cuenta Laura sobre su trabajo en la playa. En una "linda tarde de verano" llegan a vender entre 15 y 20 tragos.

LEVANTE CONSTANTE. En Punta del Diablo cada lugar donde se juntan los jóvenes es aprovechado para intercambiar alguna palabra y conseguir al menos un teléfono.

"Acabamos de descubrir cómo es la onda de levante acá en Punta del Diablo. Tenés que hacerte conocido o amigo en la playa, hablar, charlar, hacer la onda, y después ahí arreglás para ir a comer o encontrarse en el boliche", explica Mauro (22), un rosarino que llegó al balneario por primera vez, con 8 amigos más para pasar 15 días.

"Por lo que nos habían contado hace unos años vinimos con la idea de que iba a ser más tranquilo, onda hippie. ¡Pero esto es una fiesta!", gritó.

También a un costado del parador, un grupo de chicas interrumpe la charla y define mejor que los hombres cómo es la onda de levante en Punta del Diablo. "En la playa te miran, y en el baile te buscan", tiró una de ellas. "El plan es fiesta todos los días, en la noche baile y en el día playa", agregó.

Según operadores del lugar esta movida joven va ir dando paso en la segunda quincena de enero a otro tipo de público, de más edad y con mayor poder adquisitivo. "Los jóvenes ahora abandonan Punta del Diablo de forma masiva, y viene un público más adulto, que alquila por tiempo más prolongado. Ahí va a cambiar la movida de Punta del Diablo, va a estar más tranquilo", aseguran.

El pueblo tomará decisiones

El crecimiento "imprevisible" del balneario obliga a las autoridades a tomar medidas para actualizar infraestructura y formular los cambios necesarios. El intendente de Rocha Artigas Barrios dijo que "Punta del Diablo ya merece tener su propia autoridad, ha crecido mucho, es el lugar que más crece y merece tener su propia autoridad" en El Espectador. Por eso se definió instalar una Junta Local de Punta del Diablo, "que está en proceso de aprobación". Barrios explicó el fenómeno de esta temporada como un efecto de la moda: "El tema es que los jóvenes normalmente, van adoptando modas, ondas. El año pasado ya nos decían los empresarios de las discotecas (de La Paloma) que había menos jóvenes, y que se estaban volcando a Punta del Diablo".

Las cifras

10 son los nuevos hostels que se se estrenaron en esta temporada en el balneario, según la comisión de vecinos y comerciantes.

600 es la cantidad de empanadas que se han llegado a vender en un día en el puesto ubicado dentro del Mercado de Artesanos.

$ 100 Es lo que cuesta en los paradores de Punta del Diablo, en promedio, un trago. Daikiri y Caipiriña son los más demandados.

"Me entraron; rompieron la pared e intentaron llevarse la caja fuerte"

En la comisaría de Punta del Diablo aseguran que hay poco trabajo. "Está bastante tranquila la cosa. No ha habido hechos de gran notoriedad. Se pasa tranquilo acá, por suerte", respondió a El País uno de los agentes que hacía guardia la noche del viernes 14 en la seccional.

Según las estadísticas que maneja la seccional, en promedio se registra un robo cada dos días. "Para el movimiento impresionante que hay de gente es un número que no alarma. Tampoco ha habido lesionados ni accidentes de tránsito", agregó.

La modalidad de robo más frecuente es el hurto y según el comisario, no hay preferencia a la hora de robar. "Se han dado casos de robos a uruguayos y a extranjeros, por igual. Lo que buscan es dinero en efectivo".

La charla con el comisario fue interrumpida por una turista argentina que llegó a la seccional para hacer una denuncia: "Me entraron a robar. Rompieron toda la pared, intentaron llevarse la caja fuerte. Justo volvíamos de la playa cuando vimos que salieron corriendo. Dejaron la maza y un destornillador. Estaba todo trancado, pero forzaron la puerta y se metieron", declaró la turista, alojada en una de las cabañas de El Mirador, sobre La Viuda y a pocas cuadras de la playa.

Igualmente, los ladrones lograron llevarse algunos cientos de dólares y miles de pesos de las billeteras de la pareja de turistas argentinos, además de algunos objetos personales de poco valor.

Hostels son suficientes: hay 20 en el balneario

Un total de 10 nuevos hos-tels inauguraron esta temporada en Punta del Diablo. Funcionaron los primeros 10 días de enero con capacidad colmada en la mayoría de los casos, según dijeron a El País desde la asociación de vecinos y comerciantes de la zona.

El crecimiento exponencial que ha tenido el lugar en los últimos años, con una marcada presencia de público joven, hizo viable que este tipo de propuestas prosperaran en el balneario. Sin embargo, desde el sector se considera ya un número más que suficiente para atender la demanda.

"El fuerte está en la primera semana de enero, después ya empezó a disminuir. Son tantos hostels nuevos por la vuelta, que si bien hay demanda, se siente cuando la misma baja. Creo que ya estamos en número adecuado, seguir abriendo el mercado podría afectar el negocio", comentó a El País la encargada de Unplugged (Desenchufado), uno de los nuevos establecimientos que abrió en diciembre de 2010 y que cuenta con 36 camas y 6 baños.

Además de los hostels, también se ha visto un mayor incremento de artesanos en la zona, que además de estar en su tradicional galería sobre la playa de los pescadores, muchos aprovechan cualquier rincón del balneario para "tirar sus trapos" y atraer clientes.

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