Omisión mortal

Poco antes de la Nochebuena, dos impactantes accidentes automovilísticos se cobraron la vida de tres personas jóvenes en la Rambla de Montevideo.

En los dos casos los vehículos quedaron literalmente destrozados. El primero corría una carrera, casi al amanecer, con otro vehículo. Se dice que circulaba por la Rambla de Pocitos a 160 km/h. En el otro accidente, al exceso de velocidad se sumó la ingesta abusiva de alcohol. Un cóctel fatal.

La Intendencia de Montevideo no quiso correr el riesgo de que, como con Adeom, se le acusara de estar omisa. Así que actuó de manera tan rápida como equivocada, y anunció que la velocidad máxima en la Rambla será fuertemente restringida, con límites que transformarán a dicha arteria en una vía de paseo.

¿Quién le ha dicho a la IMM que esta medida absurda, que obligará a circular a 45 km/h a los vehículos en importantes tramos de la Rambla, solucionará algo? ¿Acaso los accidentes se produjeron porque la normativa permita hoy circular a 160 km/h en la Rambla de Punta Carretas? Nada de eso. La "picada" fatal se produjo en una zona en la que los carteles ordenan circular a 45 km/h. Y, por cierto, las "picadas" están prohibidas. ¿Y entonces? Es fácil. No se trata de poner más y más regulaciones, de bajar a 10 km/h el límite de velocidad, de reducir a -10 el nivel de alcohol en sangre para quien conduce. Se trata, ni más ni menos, que de hacer cumplir las normas que ya existen, antes de crear otras que nadie controlará que se cumplan.

La responsabilidad de estos excesos, ¿son solamente responsabilidad de quienes violentan las normas o hay una responsabilidad cierta de las autoridades, que no controlan esas normas? ¿No será que se corren "picadas" en la madrugada porque existe la certeza de que no hay nadie para reprimir ese delito? ¿Y quiénes son los responsables de hacerlo? ¿Y por qué no lo hacen, si tienen el deber de hacerlo?

¿Por qué no se controla, a la salida de conocidos locales nocturnos, que quienes se suben a un vehículo no hayan abusado del alcohol? ¿Por qué el gobierno, que tanto habla de combatir el abuso de alcohol, no hace que el INAU efectivamente controle que en los locales nocturnos a los que concurren adolescentes no se venda alcohol a menores? ¿Por qué, si no saben por dónde empezar, no empiezan por preguntarle a los chicos y por caerle a los locales más concurridos de Montevideo y toda la costa, en algunos de los cuales incluso se permite fumar? ¿Por qué la autoridad no detiene a los menores alcoholizados y les pregunta dónde compraron el alcohol, para sancionar al comerciante y llamar a responsabilidad a los padres? ¿No nos animamos a dar ese paso?

¿No será mejor hacer cumplir las normas que ya tenemos, que son por cierto muchas y muy claras, que seguir regulando y regulando, hasta entender que no hay peor regla que la que nadie hace respetar?

¿Se puede seguir mirando para el costado cuando hay vidas en juego?

elpepepregunton@gmail.com

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