El asesinato de Nelson Juani es la gota que colma el vaso. Un hombre que apoyado en su familia salía adelante con el esfuerzo personal del trabajo honesto, es muerto a quemarropa por un menor que ya había asesinado a dos personas en los últimos seis meses. ¿Qué espera la inoperante mayoría frenteamplista para tomar las medidas sugeridas por diputados blancos hace ya años con relación a estos temas? ¿Cómo puede ser que nadie se haga responsable por la desidia burocrática que lleva a un menor homicida a estar dos veces libre para perpetrar dos crímenes más? ¿Cómo puede ser que pasen los meses y nadie tome iniciativas claras que enfrenten este flagelo para la sociedad?
Es hora de decir basta. Que el dolor y la entereza de la familia Juani sirva de guía para salir de esta ceguera.