La espiral de violencia en torno a los menores de edad parece no tener fin. Cuando aún repercutían -y seguirán repercutiendo- los episodios protagonizados por "El Pelón" y su secuela de asesinatos y libertades, otro menor, con una anotación por rapiña, ingresó armado a un supermercado para consumar un nuevo asalto. Los gritos de los empleados alertaron al dueño del comercio que se encontraba al fondo del mismo, quien tomó su arma y salió a enfrentarlos. Aparentemente hubo un intercambio de disparos y uno de los rapiñeros cayó al suelo, herido por una bala y falleció poco después.
Esta vez la víctima y no el victimario fue el menor. Pero lo cierto es que los episodios de muerte con adolescentes se suceden con una frecuencia que asusta y esto va a ir -o seguir- en aumento.