Desde deudores primarios a pagadores desprolijos

Bancos de EE.UU. con gran cautela para emitir tarjetas

Nueva York | Los ofrecimientos de tarjetas de crédito están en ascenso nuevamente en Estados Unidos después de enlentecerse durante tres años a raíz de la crisis financiera que destruyó las posibilidades crediticias de muchos ciudadanos. El incremento impresiona, debido a que incluye ofrecimientos a personas consideradas de riesgo para contraer deudas, que fueron rechazadas hace apenas seis meses. Pero, en contraste con los años de auge, esta vez eligen los clientes con mucho más cuidado y establecen términos más estrictos para protegerse de otra ola de pérdidas.

En cuanto a los consumidores, la reaparición de los ofrecimientos de tarjetas, por más cautelosas que sean, abre la oportunidad de reparar el crédito dañado y de recuperar la conveniencia de pagar con plástico. Pero, las nuevas tarjetas tienen tasas de interés y costos anuales más altos.

Al extender el crédito a prestatarios de mayor iresgo, las instituciones financieras miran más allá de los parámetros habituales y aplican la teoría de que algunas personas que parecerían tener el mismo riesgo crediticio, pueden mostrar diferencias en la manera como gastan y en otras actitudes -como es el caso de registrarse en un sitio web de empleo- que sugieren variaciones en su capacidad de cumplir con los pagos.

En su intento de alimentar la necesidad de tener definiciones más finas para los clientes. Una es "morosos estratégicos", que se refiere a las personas cuyo perfil para el crédito fue dañado, debido a que perdieron su vivienda cuando el valor de la misma cayó por debajo de lo que debían por la hipoteca. Otra es "morosos primarios". Son los clientes que sufrieron problemas financieros durante la recesión, no porque casumieron demasiada deuda, sino por atrasarse en el pago de un préstamo después que perdieron el empleo. Otras categorías son los "pagadores desprolijos", que pagan a tiempo solo algunas cuentas, "abusadores", que son desafiantes al tener que pagar y "prestatarios desesperados", que simplemente no tienen capacidad de pago.

El nuevo enfoque para evaluar el riesgo de un crédito es emblemático del desafío que enfrentaron muchos bancos cuando fueron abrumados por la crisis financiera: ahora quieren crecer nuevamente, pero el recuerdo de una experiencia casi letal, los hace cautelosos de tomar riesgos desmedidos.

Desde 2007, las pérdidas por tarjetas de crédito para el sector financiero de Estados Unidos sumaron US$ 189.000 millones, según indica la consultora financiera Oliver Wyman Group. THE NEW YORK TIMES

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