PABLO ANTÚNEZ
El número de proyectos agroindustriales presentados para acogerse a los beneficios fiscales que otorga la ley de inversiones aumentó en 2010 pero el tamaño medio de las inversiones promovidas se redujo un 65,7%.
En los hechos, mientras la inversión promedio por proyecto en el sector era de US$ 3,5 millones en 2008 y en 2009, el año pasado disminuyó a US$ 1,2 millón, según datos hasta septiembre. Eso representó un tercio del correspondiente a los años anteriores.
Así lo analizaron la economista Verónica Durán y los agrónomos Lucía Salgado y Edgardo Recalde, en el marco del trabajo "Avances en el régimen de promoción de inversiones", que conforma el Anuario 2010 de la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca.
Si en el último trimestre del año pasado el flujo de proyectos fuera similar al de los primeros nueve meses, la caída sería de 25% respecto a 2009, sostiene el análisis. Para los autores del trabajo, parte de las inversiones podrían haberse postergado por el deterioro de la capacidad financiera de las empresas y por la incertidumbre respecto a la rentabilidad futura. En otros casos, es posible que no se ejecuten porque algunos sectores productivos se vieron perjudicados por la crisis mundial.
Otro aspecto que destaca el trabajo es que más de la cuarta parte de los proyectos aprobados por la Comisión de Aplicación (Comap) de la ley de Inversiones en los últimos dos años , pertenecen al rubro agroindustrial. Según el análisis, luego del notable impulso inversor que se registró en 2008, las iniciativas del sector agroindustrial se redujeron bastante un año más tarde y eso también se repitió en enero-septiembre de 2010.
RUBRO A RUBRO. Las inversiones agrícolas tuvieron un permanente aumento desde que se aplica la Ley 16.906 (del año 1998), de la mano del incremento del área cultivada con granos. Según los analistas, no se vislumbra un quiebre de esta tendencia en un futuro cercano. Además de los cultivos graníferos, las inversiones en agricultura abarcaron rubros novedosos como los montes de olivos para la producción de aceite y algunos rubros hortícolas.
Mientras, la producción de carne bovina perdió el dinamismo y su atractivo para las inversiones ha sido reducido.
En 2008 hubo grandes inversiones en lechería por parte de empresas de capitales neocelandeses. La silvicultura, que había captado gran cantidad de inversiones promovidas en 2008 y 2009, retrocedió apreciablemente en 2010, en buena medida como resultado de la recesión mundial. Es que la forestación fue la más afectada tanto a nivel interno como internacional, porque muchas de las empresas son productoras de materiales para la construcción, uno de los sectores donde se concentró la burbuja especulativa de los años previos y que retrocedió abruptamente con la crisis mundial.
El trabajo, destacó que hubo un descenso en las inversiones correspondientes a la industria alimentaria en 2009 y 2010, sector que había concentrado la mayor parte de las inversiones promovidas dos años antes.
Esto se explica porque durante 2008 se promovieron algunos grandes proyectos en la industria alimentaria, con gran incidencia de la industria frigorífica. Se instaló la empresa Breeders & Packers Meat en Durazno y muchas industrias ampliaron su capacidad de faena y la tecnología. Dice el análisis de Opypa que, en el caso de la industria frigorífica, el aumento de la capacidad industrial fue tan grande que superó el volumen de la oferta de carne vacuna del país, generándose un alto margen de capacidad ociosa en los frigoríficos.
Otra de las cadenas agroindustriales que fue "profundamente dañada" por la crisis mundial fue la del cuero, porque gran parte de sus productos son autopartes y ese sector sufrió mucho la caída de la demanda externa.
INCENTIVOS. El beneficio fiscal más atractivo para las empresas que se amparan en la ley es la exoneración parcial del IRAE. En base al total de inversiones agropecuarias promovidas entre enero de 2008 y noviembre de 2010, el estudio señala que la suma de exoneraciones a otorgar en los próximos años por ese concepto alcanzará un máximo de US$ 117 millones. En tanto, las exoneraciones ejecutadas en 2008 y 2009 -corresponden a buena parte de los proyectos aprobados en años previos- totalizaron "apenas US$ 3,2 millones". "Se estima que en los próximos años el sacrificio fiscal correspondiente a promoción de inversiones irá en aumento", concluye el estudio. Otro tributo exonerado es el IVA a materiales y servicios de obra civil.