ALEXANDER LALUZ
Un fantasma sobrevuela las bateas de las disquerías y la imaginación. ¿Salió Kill Gil? El disco, está probado, existe en el mundo de los objetos y en las nuevas certezas sobre Charly García. Pero también en el dominio de las leyendas y fantasmas.
La noticia de este lanzamiento, el número 23 en la historia de García como solista y el primero de estudio en siete años (el anterior fue Rock and roll yo, de 2003), tuvo todas los signos de una epopeya.
Desde principios de diciembre circuló como rumor y luego se confirmó a través de un comunicado oficial del entonces flamante sello Del Ángel Feg (marca creada a partir de la fusión del sello Del Ángel Music y la productora de espectáculos Fénix), que señalaba al lunes 20 de ese mes como fecha de su llegada al mercado. Casi al mismo tiempo se confirmaba una agenda de conciertos para el nuevo año, en la que están incluidos Punta del Este, para el 21 de enero, y Montevideo, el 9 de abril, en el Velódromo.
Pese a esas certezas, las dudas persistieron y la leyenda, que comenzó entre 2005 y 2006 con las primeras grabaciones y luego con la filtración en Internet de una versión no autorizada, se reavivó: ¿alguien vio o compró el disco?; ¿se habrá postergado nuevamente la fecha de edición?; ¿será efectivamente un disco "fantasma"?
La producción estaba pronta a esa altura del año pasado, y muchos ya habían visto el master aunque no el arte de la tapa ni el libro que acompaña la doble edición en CD y DVD. Ese dato no hacía más que ratificar algunas características de la obra que se hicieron públicas a lo largo de 2010. El nuevo Kill Gil tendrá (o mejor dicho, tiene) un carácter conceptual, sostenido en la conjunción de la afición por el cine de García, su obra plástica y su música, y un nuevo sonido logrado junto al ex productor de los Stone, Andrew Oldham, más un listado de canciones diferentes a la versión pirata.
Pero, ¿está?
"DICEN QUE ESTOY LOCO". Y termina el verso: "haga lo que haga". La definición (o autodefinición) viene de Mirando las ruedas, una de las canciones de Kill Gil, sobre la que el propio García considera: "se aplica perfecto a mi caso".
Un disco y su creador ya inmersos en el mundo de los mitos y leyendas, donde el tiempo corre de manera diferente a la vida cotidiana de cualquier hombre o mujer de a pie. Allí todo se rige por otros apuros y otras esperas. Y quizás por eso tales seres y objetos únicos tienen las fuerzas para fundar historias, alimentar la imaginación, socavar las rutinas de lo inmediato.
O, como ocurre (en un presente que no acaba) con Kill Gil, tienen la singular sabiduría para lidiar desde el capricho, la locura y la genialidad, con la necesidad de crear.
Este disco, entonces, llega con un cuerpo de canciones que sobrevivió al propio Charly, a sus crisis y renacimientos, a las filtraciones y a las disputas con EMI, a los tiempos de la miniaturización y virtualización, a la vez que se redefinía en una compleja (y quizás caótica) narrativa.
El DVD, que no formaba parte de la edición pirata, es el elemento que cierra ese concepto. Ahí se incluyen una versión del álbum en Dolby Sorround 5.1, según informó el sello Del Ángel Feg, y 104 pinturas realizadas a mano por Charly que interactúan con la música y un relato creado por él para dar forma a "un disco para mirar". En sus palabras: "Kill Gil es una mini ópera. Cuenta la historia de un chico nacido en el Tercer Mundo, pero que vive en Nueva York y que un día escucha una canción que le hace revivir su origen y entonces decide cambiar al mundo a través de mensajes en sus propias canciones. Aquellos que lo entienden se salvarán. El resto no". Las explicaciones sobran.
CRONOLOGÍA APRETADA. Kill Gil tuvo su comienzo maldito. Fue hacia el año 2005 cuando se hicieron las primeras tomas de sonido, pero una pelea entre Charly y el ingeniero de grabación terminó con los registros en la basura. El paso siguiente estuvo marcado por los trabajos en el estudio personal de María Eva Albistur y en Los Pájaros, el estudio que tiene Palito Ortega en la zona de Luján, justo en el mismo lugar donde poco tiempo después Charly viviría una etapa de su rehabilitación. En el medio de ese proceso, el disco se "coló" a la web, para disgusto e ira de su creador.
A esa fase le siguieron tres años de idas y vueltas, y varios líos legales. Él no quería sacar la placa con EMI, pero por contrato debía una producción más. Al mismo tiempo, la multinacional tenía problemas para obtener los permisos que habilitaran la utilización de algunos diálogos de la película Kill Bill, de Tarantino, y era prácticamente imposible reconstruir la ficha técnica de las grabaciones.
En medio de la crisis de Charly, que terminó con su internación, el disco quedó en el ¿olvido? hasta 2008, año en que poco a poco lo retoma para darle una nueva forma, ahora con CD más un DVD y esta apuesta a sus creaciones plásticas, hechas durante el proceso de grabación.
De la filtración en Internet al enriquecimiento conceptual
"Alguien lo puso en el ciberespacio y es como si se hubiera abortado la idea original", ha dicho Charly García en referencia a la primera versión de Kill Gil.
En ese proyecto, agregó, se endeudó, tuvo que vender su casa, y sólo se pudo llevar a cabo con el apoyo de músicos amigos.
Pero a ese enojo se le sumó otro. El contrato que tenía con la multinacional EMI lo obligaba a editar un disco más, aunque, sabido es, esto no era de su agrado. Más, quizás, al conocerse que este sello prefería, tras su vuelta a los escenarios y luego de su rehabilitación, lanzar una regrabación de sus éxitos y con la participación de invitados "de lujo". Nada de eso estaba en los planes del músico.
Su ambición era hacer una obra más compleja, que cumpliera como una "venganza" a lo Kill Bill, la famosa película de Tarantino que tanto lo fascinó, e incluir las pinturas que fue realizando durante todo el proceso de grabación (en total, 104 obras hechas a mano).
Finalmente, y tras la disputa legal con EMI, el disco se edita bajo otro sello, Del Ángel Feg, con ligeros aunque importantes variantes en relación a la versión pirateada (es mucho más breve ya que por problemas legales no se pudieron incluir como citas algunos fragmentos de diálogos de la película de Tarantino). Los músicos que lo acompañan son Carlos González en bajo, Kiushe Hayashida en guitarra y coros, Tonio Silv en batería. Y como invitados están María Eva Albistur, Bernard Flowler, Palito Ortega, Deborah del Corral y Fernando Kabusacki. Y la producción fue responsabilidad del propio Charly junto a Andrew Oldham, ex colaborador de los Stones. La lista de canciones incluye: No importa, King Kong, Pastillas, Transformación, Los fantasmas, Corazón de hormigón, Mirando las ruedas, Break It up, Happy & real, In the city that never sleeps, Telepáticamente.
Play "Gil"
"King Kong"
Un tema, según García, resultado de una improvisación no muy consciente, que se "salvo" gracias a los técnicos de grabación.
"Los fantasmas"
Nueva referencia a ese relato en el comunicado oficial de Charly: esta canción es "una para los amigos de este muchacho".
"Pastillas"
La canción está dedicada al hijo del personaje central del relato que sostiene al disco. Es todo lo contrario a lo que un padre diría.
"Corazón de hormigón"
En sus comentarios García vuelve al relato de base, por lo que esta canción sería para la madre del chico de Pastillas.
"No importa"
Charly García comentó, para un comunicado oficial, que esta canción es como "la segunda parte de Cerca de la revolución".
"In the city that neve sleeps"
Según Charly, esta canción es parte del relato y fue "compuesta por el joven (el de Pastillas) antes de viajar a Nueva York".
"Mirando las ruedas"
Cantada mitad en castellano, mitad en inglés, y una definición se hace verso: "Dicen que estoy loco, haga lo que haga".
"Break it up"
Dice su autor: "¿Sabés qué dice Andrew Oldham del riff (de esta canción? Que es el mejor que escuchó después de Satisfaction".
"Happy & real"
"Al día siguiente que grabé este tema (Oldham) me dijo que era el mejor tema del mundo, o algo así". ¿Una broma?