Javier García
Mujica (septiembre de 2010): "No hay mejor ley de prensa que la que no existe". Mujica (julio 2011): amenaza a los medios con sacarle publicidad oficial porque no le gusta como difunden las crónicas policiales. El presidente sufrió el cambio climático: de primavera liberal a este invierno autoritario. Lo de esta semana que el propio Astori confirmó como un "comentario", es lisa y llanamente censura a la libertad de prensa. La amenaza, aunque no se concrete la decisión, opera ya como límite a los medios.
El presidente que es "de la República", no percibió que su denominación impone el respeto al Estado de Derecho, a la libertad y por lo tanto a un sistema donde él, por más que lo preside, no puede hacer lo que la ley no le permite.
Si le gusta o no como se informa de los delitos, la opinión de un periodista o le desagrada el título de una nota política es cosa de él, pero no por eso puede tomar ninguna resolución en el marco de su investidura para prohibirlo o limitarlo so pena que viole la libertad de prensa. Y el solo hecho de amenazar con sacar publicidad oficial y por lo tanto premiar a los amigos y castigar a otros, es de una gravedad hasta ahora no vista. Mujica hace kirchnerismo en Uruguay.
El criterio feudal de creer que un presidente puede disponer de la adjudicación de dineros públicos para unos medios y sacárselos a otros porque no le agrada una noticia desconoce el origen de esos dineros.
La financiación de publicidad de los entes públicos pertenece a la sociedad toda y no al presidente. Pagan sus impuestos aquellos que les disgusta la difusión de noticias policiales que molestan al gobierno, y también aquellos otros que sabemos que eso no hace más que mostrar la incapacidad del gobierno para enfrentar el delito y garantizar seguridad a la gente. No es plata del Frente Amplio, ni del gobierno, es pública que es bien distinto.
Podrían, si se extendiera ese criterio tan particular, un grupo de ciudadanos reclamar que a Bonomi no se le pague el sueldo por no saber enfrentar el delito, o al de Salud Pública descontárselo por no poder operar a la gente que espera desde hace tiempo, pero la cosa no funciona así, a discreción y a humores del momento, sino de acuerdo a la ley.
A Mujica no le gusta pero no dice que lo que se informa es mentira o inventado en un estudio de televisión, entonces debería enojarse con la existencia del delito desmadrado y no de la difusión del mismo. ¿O espera en ese ánimo censurador que lo aqueja que lo llamen los directores de los informativos para mostrárselos antes de que salgan al aire?
Mucho más enojado que el presidente están los uruguayos con la inseguridad que hace que lo que se muestra sea apenas un botón, el más llamativo, de las centenas de cosas que pasan por día cuando los arrebatan, rapiñan o hurtan sin que salga en televisión porque el espacio y el tiempo es limitado.
El recurso de la censura, aunque sea solo por la vía de amenaza es muy grave y denota que aún el presidente no asumió que lo es de una República y eso quiere decir libertad, ley y garantías y no antojo autoritario.